Los ejercicios aéreos y navales conjuntos entre Egipto y Türkiye, los proyectos de coproducción militar y la creciente coordinación en los ámbitos de la seguridad, la inteligencia y la diplomacia se desarrollan en un contexto marcado por el aumento de las tensiones regionales y las transformaciones geopolíticas, especialmente tras la guerra librada por Estados Unidos e Israel contra Irán.
Los avances registrados en numerosos ámbitos de las relaciones entre Egipto y Türkiye son significativos y dignos de atención. Estos desarrollos representan una transformación estratégica que podría abrir el camino a una reconfiguración de las alianzas regionales y apuntan a la posible aparición de una asociación en materia de defensa entre ambos países que, con la eventual incorporación de otros Estados, podría evolucionar hacia una alianza regional más amplia y con capacidad para redefinir el equilibrio de poder en Oriente Medio.
Se informa de que este creciente acercamiento ha despertado preocupación tanto en Israel como en Estados Unidos, después de que trascendiera que Washington solicitó explicaciones sobre la naturaleza de los recientes contactos militares y de seguridad mantenidos entre altos funcionarios de los ministerios de Defensa de ambos países.
Ejercicios aéreos conjuntos
Este mes se produjeron dos acontecimientos importantes relacionados con El Cairo y Ankara. El primero fue de carácter militar: entre el 4 y el 17 de junio se llevaron a cabo ejercicios aéreos conjuntos en el espacio aéreo egipcio. Ninguna de las partes reveló detalles sobre el tipo ni el número de aeronaves que participaron en las maniobras.
El segundo acontecimiento fue de naturaleza diplomática. Esta semana se celebró en la ciudad egipcia de El Alamein la cuarta reunión de los ministros de Asuntos Exteriores de Egipto, Türkiye, Pakistán y Arabia Saudí. Las conversaciones se centraron en los asuntos regionales y en los esfuerzos por establecer un mecanismo cuatripartito destinado a reforzar la seguridad regional.
Según el portavoz de las Fuerzas Armadas egipcias, los ejercicios se desarrollaron en diversas bases aéreas del país y contaron con la participación de numerosos cazas polivalentes. Las maniobras incluyeron vuelos de entrenamiento operativo destinados a mejorar la coordinación y elevar el nivel de preparación para la ejecución de misiones aéreas conjuntas en diferentes escenarios.
El año pasado, Egipto y Türkiye reanudaron sus ejercicios navales conjuntos en el Mediterráneo Oriental en el marco de las maniobras «Mar de la Amistad», después de una interrupción de trece años. Ambos países también firmaron acuerdos para la producción conjunta de vehículos aéreos no tripulados (UAV), el desarrollo de vehículos terrestres no tripulados y la fabricación de munición de artillería de largo alcance.
Un paso decisivo en el desarrollo de la cooperación militar bilateral se dio con la incorporación de Egipto al programa del caza furtivo turco Kaan como socio tanto en su desarrollo como en su producción. Se espera que la aeronave entre en servicio en 2030. Este avance demuestra la ampliación del alcance de los proyectos conjuntos de defensa y el fortalecimiento progresivo de la cooperación militar entre El Cairo y Ankara.
Se trata de la primera vez que ambas partes alcanzan un acuerdo para elevar su cooperación al nivel de la producción conjunta de un caza furtivo equipado con tecnologías avanzadas. Tanto Egipto como Türkiye esperan que este proyecto contribuya a desafiar el prolongado predominio de la Fuerza Aérea israelí en Oriente Medio.
Mientras tanto, la empresa turca de defensa Aselsan, uno de los principales fabricantes mundiales de la industria de defensa, inauguró recientemente una oficina regional en Egipto bajo el nombre de «Aselsan Egypt». Según el director general de la compañía, Ahmet Akyol, este paso tiene como objetivo fortalecer la cooperación con Egipto.
Beneficios estratégicos
La cooperación militar entre Egipto y Türkiye debe analizarse desde una perspectiva más amplia. Uno de sus principales componentes es que Egipto se está convirtiendo progresivamente en un mercado cada vez más atractivo para los fabricantes de la industria de defensa turca, en consonancia con el objetivo de Ankara de abrir nuevos mercados para su sector de defensa. Al mismo tiempo, esta dinámica coincide con los esfuerzos de Egipto por diversificar sus fuentes de adquisición de armamento, fortalecer su industria nacional de defensa y promover la localización de la tecnología turca.
Las ganancias potenciales para ambos países son considerables. En particular, Egipto podría beneficiarse significativamente de una cooperación económica y militar más profunda con Türkiye gracias al aumento de los flujos de capital, la transferencia de tecnología y la expansión de las oportunidades de inversión y empleo.
Egipto es el mayor socio comercial de Türkiye en África, y ambos países aspiran a aumentar el volumen de su comercio bilateral de aproximadamente 9.000 millones de dólares a 15.000 millones para el año 2028.
Sin embargo, desde una perspectiva política y estratégica, la cuestión va mucho más allá de las consideraciones económicas. El objetivo de Türkiye es utilizar la cooperación con Egipto como plataforma para incentivar la incorporación de otros países de la región especialmente Arabia Saudí a este proceso. Según el investigador en ciencia política Mohamed Abed, un desarrollo de este tipo podría dar lugar a una plataforma trilateral que reúna tecnología, capacidad industrial y recursos financieros. Ello dotaría a la iniciativa de una mayor solidez y la transformaría en un marco capaz de generar beneficios tangibles en numerosos sectores.
El cambio en el equilibrio de la disuasión
El valor estratégico que podría adquirir en el futuro la asociación militar entre El Cairo y Ankara se considera de suma importancia, especialmente en el contexto de unas dinámicas regionales e internacionales cada vez más complejas tras la guerra librada por Estados Unidos e Israel contra Irán.
En los últimos años, los países de la región han tomado cada vez mayor conciencia de la necesidad de establecer asociaciones de seguridad superpuestas y diversificadas que fortalezcan su capacidad de disuasión y, al mismo tiempo, reduzcan su dependencia de Estados Unidos y de las potencias occidentales como principales garantes de su seguridad.
Según el analista político y académico Mohamed Gamal, la guerra contra Irán también puso de manifiesto la vulnerabilidad de las estructuras de seguridad del Golfo y del mundo árabe frente a la creciente influencia de Israel. Esta situación ha devuelto relevancia estratégica a los consensos emergentes entre el denominado «cuarteto suní» Egipto, Arabia Saudí, Türkiye y Pakistán, especialmente en un momento en que continúan los debates sobre la posibilidad de crear el núcleo de una alianza árabe-islámica capaz de restablecer un equilibrio regional más independiente.
En declaraciones a Middle East Monitor, Gamal sostuvo que la ampliación de la cooperación militar entre Egipto y Türkiye podría contribuir a reducir las tensiones en el Mediterráneo Oriental y a establecer un nuevo equilibrio en cuestiones relacionadas con la energía y la seguridad marítima. Añadió que también podría aumentar las posibilidades de alcanzar una solución política en Libia, reducir el riesgo de conflictos por delegación y reforzar la seguridad en el mar Rojo y el canal de Suez. Desde una perspectiva más amplia, afirmó que esta cooperación podría dotar a El Cairo y Ankara de una mayor capacidad para construir mecanismos regionales de seguridad más integrados y menos dependientes de las potencias externas.
Las preocupaciones de Israel
Los medios de comunicación israelíes sostienen que los ejercicios aéreos conjuntos reflejan una transformación estratégica sin precedentes y que el rápido desarrollo de las relaciones militares entre Egipto y Türkiye está generando nuevos desafíos para la seguridad de Israel, especialmente en un momento en que continúan los debates sobre la posible creación de una alianza militar árabe-islámica capaz de reconfigurar el equilibrio regional de poder.
Según un experto militar que habló con Middle East Monitor bajo condición de anonimato, la relación actual entre Egipto y Turquía se asemeja más a «una asociación de defensa en desarrollo» que a una alianza militar en el sentido tradicional. Una alianza formal requeriría un tratado de defensa mutua, mecanismos permanentes de coordinación militar, un centro conjunto de operaciones y compromisos explícitos de carácter operativo y defensivo por parte de ambos Estados.
Estos requisitos aún no se han materializado. Sin embargo, el creciente acercamiento podría suscitar inquietud en la Casa Blanca y, en particular, en el presidente estadounidense Donald Trump, sobre todo si llega a percibirse como un desafío directo o indirecto a la seguridad de Israel. En consecuencia, el ritmo de la cooperación podría ralentizarse o enfrentarse a diversos obstáculos. Según Mohamed Abed, la cuestión no depende únicamente de la capacidad de Washington y Tel Aviv para bloquear este proceso, sino también del grado de determinación de El Cairo y Ankara para avanzar hacia una auténtica alianza militar.
El éxito de esta asociación descansa sobre tres factores fundamentales tras años de distanciamiento político y diplomático posteriores al golpe militar de julio de 2013: la política de «cero problemas» de Türkiye hacia Egipto; la estrategia egipcia de reposicionamiento político y militar; y la continua expansión de la influencia regional de Israel.
Los avances en el ámbito militar entre dos potencias regionales como Egipto y Türkiye junto con los progresos diplomáticos y presidenciales logrados en el marco del Consejo de Cooperación Estratégica de Alto Nivel, establecido en septiembre de 2024 apuntan a una transformación geopolítica que podría contribuir a corregir las fracturas reveladas por la guerra contra Irán y a reconfigurar el equilibrio de poder en la región. Esta transformación también podría proporcionar un marco más amplio para la reconstrucción de un orden regional capaz de limitar la expansión de la influencia israelí en Oriente Medio.
Desde una perspectiva pragmática, se considera que el interés compartido de impedir que Israel determine unilateralmente la agenda de seguridad de la región favorecerá la continuidad y el fortalecimiento de la cooperación entre Egipto y Türkiye, allanando en última instancia el camino hacia una alianza estratégica más amplia y sólida en el futuro.
