El «Modelo Turco» De Resolución De Conflictos

El proceso relativo a la disolución del PKK y al abandono de las armas se distingue, por su propia naturaleza, tanto de los anteriores procesos de resolución de conflictos emprendidos por Türkiye como de otras experiencias de resolución de conflictos en el mundo. Ya se ha comenzado a denominar este proceso el «modelo turco».
agosto 31, 2026
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El proceso impulsado por Türkiye con el objetivo de lograr la disolución del PKK y el abandono de las armas ha comenzado recientemente a ser definido por diversos actores políticos como el «modelo turco». El marco político que subyace a esta denominación fue tomando forma a lo largo de un proceso que adquirió mayor nitidez con el discurso pronunciado por el presidente Erdoğan en Ahlat el 26 de agosto de 2024 y que posteriormente entró en nuevas fases con el llamamiento de Devlet Bahçeli, el llamamiento de Abdullah Öcalan a la disolución del PKK en febrero de 2025 y la decisión adoptada por el PKK en su congreso de mayo de 2025. En la conducción del proceso sobre el terreno, la coordinación diplomática y de inteligencia establecida por el director de la Organización Nacional de Inteligencia (MİT), İbrahim Kalın, desempeñó un papel determinante. La principal afirmación asociada a esta denominación es que el proceso posee una arquitectura jurídica y política que lo diferencia de manera sustancial de otros ejemplos de resolución de conflictos en el mundo.

La expresión «modelo turco» cobró especial relevancia en las declaraciones del presidente de la Gran Asamblea Nacional de Türkiye (TBMM), Numan Kurtulmuş, y del portavoz del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AK Parti), Ömer Çelik. En dichas declaraciones destacan especialmente tres elementos: la ausencia de un mediador o garante externo; la preferencia, a diferencia de otros países, por un amplio consenso parlamentario en lugar de un referéndum; y el hecho de que el PKK haya manifestado su voluntad de disolverse y abandonar las armas antes de obtener cualquier contrapartida política. El hecho de que el concepto no haya sido validado mediante un consenso independiente en la literatura académica no significa que la expresión carezca de validez. Por ello, resulta pertinente analizar el concepto tanto desde las premisas que encierra como desde su correspondencia con la realidad sobre el terreno.

El surgimiento del concepto

La expresión «modelo turco» no procede de una única fuente. Surge como una denominación común empleada por actores políticos situados en distintas posiciones institucionales y en diferentes etapas del proceso. Una de sus formulaciones políticas más explícitas apareció el día en que la ley marco fue aprobada por el Parlamento, cuando el presidente Erdoğan declaró ante la TBMM: «Se ha puesto en marcha el modelo turco». Devlet Bahçeli había trazado anteriormente un marco similar al hablar de un «modelo de trabajo propio de Türkiye», de la «paz turca» y de la disyuntiva «o terrorismo o democracia, o armas o política».

Ömer Çelik también definió en distintas ocasiones el «modelo turco» como un proceso mediante el cual Türkiye no copia directamente las experiencias de resolución de conflictos de otros países. En este contexto, defendió la idea de que la sociedad misma es la verdadera garante y observadora del proceso, al afirmar: «Türkiye no necesita un tercer ojo; el tercer ojo son los 86 millones». El presidente de la TBMM, Numan Kurtulmuş, empleó con frecuencia esta expresión, especialmente tras la aprobación de la ley marco con 467 votos, y subrayó que el rasgo fundamental que diferencia el proceso de otros ejemplos es su avance sin el habitual «tercer ojo» en los procesos de resolución de conflictos, es decir, sin un mediador o garante externo.

Una de las evaluaciones más exhaustivas orientadas a dotar al concepto de un marco sistemático más allá del discurso político puede encontrarse en el análisis de Talha Köse, presidente del MIA, publicado por la Agencia Anadolu. El análisis llama la atención sobre la importancia de las disposiciones jurídicas e institucionales en la siguiente fase del proceso y sostiene que la verdadera prueba del modelo tendrá lugar precisamente a partir de ahora.

Hay aquí un punto importante que debe subrayarse: en esta etapa, la expresión «modelo turco» debe entenderse ante todo como una autodefinición elaborada por los actores políticos e institucionales del propio proceso.

Elementos fundamentales del modelo

Ankara ya había emprendido anteriormente diversas iniciativas encaminadas a poner fin a las actividades armadas del PKK. Los intentos desarrollados en los períodos 2009 y 2013-2015 constituyen los antecedentes de la experiencia actual. Sin embargo, el proceso vigente se diferencia de aquellas experiencias anteriores, especialmente en lo que respecta al papel de terceros y al momento en que se establece el marco jurídico. Los problemas de comunicación y confianza experimentados durante los procesos anteriores también pueden considerarse entre las experiencias que contribuyeron a configurar el método actual. En este sentido, existe una clara continuidad entre las iniciativas de 2013-2015 y el proceso actual. Por tanto, es posible agrupar los elementos distintivos del modelo en cinco grandes categorías.

El primer aspecto que debe examinarse es la estructura de los actores. El elemento fundamental del modelo es que el proceso se desarrolla sin un mediador ni un garante externo. En una parte de los procesos de resolución de conflictos se recurre a mecanismos de terceros que facilitan la comunicación entre las partes, respaldan las negociaciones o supervisan su aplicación. En el caso turco, sin embargo, el diseño oficial del proceso no contempla un tercero de esta naturaleza. Los actores implicados en el proceso han utilizado la expresión «tanto el primer como el tercer ojo son la propia nación y sus representantes». Por ello, para los defensores del modelo, la estructura de los actores constituye su primer elemento diferenciador.

El segundo aspecto se refiere al momento en que se inició el proceso y a la lectura estratégica que lo sustenta. El hecho de que las coyunturas regionales y globales activen procesos internos de paz es una cuestión conocida en la literatura comparada. En particular, tras el final de la Guerra Fría, el agotamiento de las fuentes de apoyo externo en casos como El Salvador, Guatemala e Irlanda del Norte constituyó un factor importante que impulsó a las partes hacia la negociación. El «modelo turco» comparte ciertos rasgos con esta interpretación general, aunque pone el acento en otro punto. El marco que ha pasado a ocupar el centro del discurso oficial es la previsión de que los acontecimientos regionales y globales pueden generar riesgos para los Estados que no hayan resuelto sus problemas internos. Las referencias del presidente Erdoğan a una posible «división a través de las líneas de fractura étnicas y sectarias» y la caracterización de Bahçeli en términos de «juegos imperialistas» muestran que esta previsión se convirtió desde el comienzo del proceso en un discurso estatal explícito. Por tanto, la originalidad de la reivindicación del «modelo turco» no debe buscarse en el hecho de que la coyuntura geopolítica haya desencadenado por sí sola el proceso, sino en la transformación de dicha coyuntura en un marco político central basado en la idea de «fortalecimiento interno primero».

El tercer aspecto es el orden en que se desarrollan las distintas etapas del proceso, que difiere del observado en algunos ejemplos internacionales. La prioridad determinante del modelo consiste en que la organización se disuelva primero, sin plantear condiciones previas ni esperar obtener beneficios políticos, y que posteriormente ponga fin a sus actividades armadas. Este orden apunta a una concepción metodológica diferente cuando se compara con la relación entre desarme, representación política y regulación jurídica observada en casos como ETA o el IRA.

El cuarto aspecto es la fuente de legitimidad. De dónde procede la legitimidad del proceso constituye también uno de los elementos fundamentales de la reivindicación del modelo. Mientras que en algunos procesos de resolución de conflictos los referendos se convierten en instrumentos esenciales de legitimación política, en Turquía la base de legitimidad del proceso se ha construido mediante un amplio consenso parlamentario.

El quinto aspecto es el diseño jurídico. La naturaleza del marco jurídico del proceso constituye asimismo uno de los elementos esenciales de la reivindicación del modelo. La aprobación por la TBMM, con 467 votos, de la Ley sobre el Fortalecimiento de la Solidaridad Nacional y la Integración Social, así como el hecho de que la norma haya sido concebida con carácter autónomo y temporal, indican la intención de gestionar el proceso mediante un marco jurídico especial, al margen de la legislación ordinaria. En palabras de Numan Kurtulmuş: «En ningún proceso de resolución de conflictos en el mundo un Estado se ha garantizado tanto a sí mismo mientras hacía su trabajo». En efecto, las palabras del director del MIT, İbrahim Kalın «La razón de Estado busca el equilibrio y la estabilidad a largo plazo más que las soluciones a corto plazo» reflejan de manera sucinta esta arquitectura prudente del proceso.

Estas tres garantías se articulan, respectivamente, en una nueva arquitectura jurídica que contempla: la constatación por parte de los organismos de seguridad de la disolución de la organización y del abandono de las armas; la confirmación de dicha constatación por el Consejo de Seguridad Nacional (MGK); y el examen individualizado de los expedientes por un órgano interinstitucional presidido por el vicepresidente de la República. Otro rasgo distintivo de la regulación es que evita deliberadamente el concepto de «amnistía». Los arquitectos del proceso definen el resultado esperado no como una amnistía general, sino como una posibilidad condicionada e individual de comenzar una nueva vida. Las decisiones no serán automáticas, sino que estarán sujetas al examen caso por caso por parte de las autoridades judiciales. Asimismo, los delitos graves —los delitos cometidos antes de 2005 que conllevaban cadena perpetua y los homicidios intencionados quedan excluidos del ámbito de aplicación sin límite temporal.

La arquitectura del modelo

Considerados conjuntamente estos cinco elementos, se observa que el «modelo turco» no consiste en un único método, sino en un conjunto de decisiones políticas, jurídicas e institucionales que se complementan entre sí. Estas decisiones muestran que el proceso se sustenta en la coordinación interna establecida entre las instituciones del Estado, el Parlamento y los actores políticos, en lugar de estar dirigido por actores externos. Por consiguiente, la reivindicación del «modelo turco» no descansa tanto en cinco características independientes entre sí como en la aplicación simultánea de estas cinco opciones dentro de un mismo proceso.

La correspondencia entre estas premisas del modelo y la realidad sobre el terreno se hará visible durante el próximo período. El verdadero criterio de evaluación no será tanto si el modelo produce resultados bajo las actuales condiciones políticas como si el mismo método puede mantenerse y resultar sostenible bajo condiciones políticas y de seguridad diferentes.

Independientemente del resultado final, la pretensión de Türkiye de resolver un conflicto de cuatro décadas sin recurrir a un mediador o garante externo constituye una experiencia digna de estudio desde la perspectiva de la literatura sobre resolución de conflictos. La originalidad de esta iniciativa reside en su pretensión de abordar una cuestión dotada de dinámicas propias apoyándose, a su vez, en sus propias dinámicas políticas, institucionales y sociales. Si la fase de aplicación transcurre también sin mayores dificultades, el modelo turco podrá ser considerado una referencia positiva en futuros intentos de resolución de conflictos.

Fuente:https://perspektif.online/catisma-cozumunde-turkiye-modeli/

Adnan Boynukara

Adnan Boynukara trabajó como ingeniero y gerente en diversas instituciones entre 1987 y 2009. Fue asesor principal en el Ministerio de Justicia de Turquía entre 2009 y 2015. Fue diputado por la provincia de Adıyaman durante los periodos 25º y 26º en el Parlamento de Turquía. Sus áreas de interés incluyen la administración pública, la seguridad, la lucha contra el terrorismo, la resolución de conflictos y los procesos de paz.
Correo electrónico: [email protected]

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