De Ali Başhamba A İbrahim Kalın: La Sombra De La Teşkilat-ı Mahsusa

Ante Kalın se presenta una importante oportunidad histórica para desarrollar una perspectiva de seguridad centrada en el mundo islámico y basada en una visión antiimperialista. En una época en la que la política se vuelve cada vez más superficial debido a los cálculos cotidianos y en la que las decisiones se moldean en función de beneficios de corto plazo en lugar de los intereses nacionales a largo plazo, la formación intelectual y personal de Kalın le brinda la posibilidad de abrir un horizonte más amplio. Si durante su mandato al frente de la Organización Nacional de Inteligencia (MİT) logra construir una doctrina de seguridad de largo alcance, orientada al interés nacional y capaz de combinar la ambición regional de Turquía con una sólida seriedad institucional, podría llegar a convertirse en una figura recordada con respeto en el mundo islámico, al igual que Ali Başhamba.
junio 15, 2026
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Una de las instituciones más influyentes, enigmáticas y decisivas de aquel período épico, pero también trágico y dramático, en el que el Imperio otomano luchaba por su supervivencia movilizando hasta el último de sus limitados recursos, fue la Teşkilat-ı Mahsusa (Organización Especial). Aunque sus orígenes pueden remontarse a la Guerra de Trípoli (1911-1912), la etapa de mayor actividad de esta organización coincidió con la Primera Guerra Mundial. Si bien suele ser recordada como un servicio de inteligencia, en realidad constituía una estructura mucho más compleja: una organización que integraba labores de inteligencia, guerra irregular, propaganda y actividades de movilización política y social, todo ello articulado en torno a la política del İttihad-ı Islam (Unidad Islámica).

Los cimientos de esta estructura fueron establecidos por Enver Paşa durante la campaña de Trípoli, y en el transcurso de la Primera Guerra Mundial estuvo dirigida sucesivamente por dos destacados patriotas: Süleyman Askeri y Ali Başhamba. El primero era, como indica su trayectoria, un hombre de formación militar. Başhamba, en cambio, pertenecía al mundo civil e intelectual. El hecho de que la presidencia de la Teşkilat-ı Mahsusa permaneciera durante un período relativamente prolongado bajo la dirección de Başhamba constituye un indicio significativo de que la inteligencia intelectual podía desempeñar un papel central en la política de seguridad del Imperio otomano.

Ali Başhamba fue una de las figuras más fascinantes de la historia de la Teşkilat-ı Mahsusa. Nació en Túnez. Era de origen turco, aunque se formó en el seno de la lengua, la cultura y el entorno político árabes. Por una parte, se nutrió de la tradición educativa de las madrasas del mundo islámico; por otra, cursó estudios de Derecho en París. Llegó a ocupar un puesto en el Şura-yı Devlet (Consejo de Estado) otomano y formó parte de la alta burocracia imperial. Como intelectual, participó en la elaboración del Hukuk-i Aile Kararnamesi (Decreto de Derecho de Familia), uno de los productos institucionales más representativos de las políticas islamistas del último período otomano.

Başhamba no fue únicamente un burócrata; también fue editor, jurista e intelectual político. Escribió en Le Tunisien, órgano de prensa del movimiento de los Jóvenes Tunecinos, así como en el-İttihadü’l-İslam, periódico que comenzó a publicarse en 1911. Fue, además, uno de los principales impulsores de la política de Unidad Islámica que marcó profundamente los últimos años del Imperio otomano.

Desde el punto de vista profesional, Başhamba difería considerablemente de figuras como Enver Bey en Trípoli o Süleyman Askeri Bey al frente de la Teşkilat-ı Mahsusa (Organización Especial), quienes encarnaban el brillante perfil del oficial de Estado Mayor. Procedente del ámbito de las ideas y de la política, parecía, a primera vista, una elección poco convencional para dirigir una organización de carácter militar, político y de inteligencia. Sin embargo, gran parte de la notoriedad histórica de la Teşkilat-ı Mahsusa se consolidó precisamente durante el período en que estuvo bajo su liderazgo. Más aún, la línea estratégica que Başhamba desarrolló a través de esta organización produjo una experiencia histórica que influyó y sigue influyendo en las búsquedas antiimperialistas contemporáneas en distintos rincones del mundo islámico.

Cuando İbrahim Kalın fue nombrado presidente de la Organización Nacional de Inteligencia de Türkiye (MİT) mediante decreto presidencial el 5 de junio de 2023, la decisión despertó naturalmente una notable atención. Kalın no provenía del ámbito militar ni de la burocracia clásica de seguridad. Era conocido principalmente por su perfil académico, su identidad intelectual, su labor como asesor de política exterior y su función como portavoz presidencial. Por ello, su designación al frente de una de las instituciones más sensibles de la seguridad nacional fue percibida por algunos sectores como un nombramiento poco habitual.

Salvo el caso excepcional de Hüseyin Avni Göktürk profesor de Derecho y director del MİT entre 1957 y 1959, los responsables de esta institución habían sido tradicionalmente militares o funcionarios formados en el seno de la burocracia de seguridad. Sin embargo, contrariamente a lo que suele suponerse, la llegada de un intelectual como Kalın a la dirección del MİT no constituía un hecho sin precedentes. De alguna manera, su nombramiento evocaba nuevamente aquella tradición de inteligencia civil e intelectual representada por Ali Başhamba en la Teşkilat-ı Mahsusa.

Ali Başhamba pertenece ya a la historia. Hoy conocemos mucho más acerca de sus actividades, lo que facilita emitir juicios sobre su legado. Fue un intelectual musulmán, jurista y funcionario de seguridad que dedicó su vida a la causa del İttihad-ı Islam. En el caso de İbrahim Kalın, la naturaleza misma de su cargo exige una perspectiva temporal mucho más amplia; probablemente serán necesarias varias décadas para realizar una evaluación rigurosa de su gestión.

Lo interesante, sin embargo, es que ciertos círculos occidentales parecen acercar involuntariamente a Kalın a la figura de Başhamba cuando intentan criticarlo. Por ejemplo, el escritor franco-argelino Kamel Bencheikh, conocido por sus posiciones laicistas y críticas hacia el islamismo político, describió en un artículo publicado en 2025 a Kalın como un intelectual y alto funcionario portador de una agenda islamista. No es el único. En Türkiye, autores como Aydın Selcen y Murat Yetkin, aunque desde perspectivas distintas, también interpretan a Kalın como un intelectual islamista.

Selcen llegó incluso a escribir que, al escuchar el discurso pronunciado por Kalın con motivo del 97.º aniversario de la fundación del MİT, podía imaginarlo como “un erudito religioso vestido con una túnica blanca, sentado sobre una estera bajo la sombra de palmeras datileras, en una mezquita o un oasis de Oriente Medio”. Para quienes conocen la historia de la Teşkilat-ı Mahsusa, esta imagen no resulta tan distante como podría parecer. En su tiempo, tanto Süleyman Askeri como Mehmet Akif o Ali Başhamba podrían haber sido representados dentro de un escenario mental similar.

La ironía es evidente: mientras ciertos círculos occidentalistas y laicistas intentan criticar a İbrahim Kalın, terminan retratándolo casi como una figura surgida directamente del universo histórico de la Teşkilat-ı Mahsusa.

La creciente presencia del MİT en territorios de mayoría musulmana, especialmente en Siria, así como la percepción de una relación positiva entre Kalın y Ahmed al-Sharaa a quien numerosos observadores describen como un líder islamista, han reforzado aún más esta lectura. No obstante, la naturaleza exacta de las operaciones llevadas a cabo por el MİT en Libia y Siria sigue siendo, por razones evidentes, en gran medida desconocida para el público. Las actividades de los servicios de inteligencia sólo pueden evaluarse con justicia cuando el paso del tiempo abre los archivos y permite que los documentos hablen.

Por ello, cualquier valoración positiva o negativa sobre las operaciones desarrolladas por el MİT bajo la dirección de İbrahim Kalın en Siria debe considerarse necesariamente provisional. El juicio histórico definitivo aún pertenece al futuro.

Sin embargo, desde la perspectiva actual puede afirmarse lo siguiente: la red de relaciones que Kalın ha contribuido a construir en el escenario sirio genera resonancias históricas e ideológicas demasiado amplias como para ser explicadas únicamente a través de una lógica securitaria en sentido estricto. Entre los distintos actores presentes en Siria, la organización que más se aproximaba, al menos en apariencia, a la tradición unionista islámica (İttihad-ı Islam) asociada históricamente a la Teşkilat-ı Mahsusa era Hayat Tahrir al-Sham. El hecho de que Kalın, mediante la capacidad institucional del MİT, haya optado por trabajar con este actor no entra en contradicción con dicha memoria histórica, independientemente de que esta decisión sea interpretada como una exigencia de la realpolitik o como parte de una visión histórica más amplia. Por el contrario, ofrece un marco particularmente sugestivo para analizar la política turca hacia Siria a la luz de esa herencia intelectual y estratégica.

Ante Kalın se abre una oportunidad histórica de gran relevancia para articular una concepción de la seguridad basada en una perspectiva antiimperialista y centrada en el mundo islámico. En una época en la que la política parece diluirse cada vez más en cálculos cotidianos y en la que las decisiones públicas suelen orientarse hacia beneficios inmediatos en lugar de hacia los intereses nacionales de largo plazo, la formación intelectual y personal de Kalın le brinda la posibilidad de proyectar una visión más amplia y profunda.

Si durante su mandato al frente del MİT logra construir una doctrina de seguridad de largo alcance, guiada por los intereses permanentes de la nación y capaz de combinar las aspiraciones regionales de Türkiye con una sólida seriedad institucional, podría llegar a convertirse en una figura recordada con respeto en el conjunto del mundo islámico, al igual que Ali Başhamba. Más importante aún, la huella que deje no se limitaría a su trayectoria personal. Podría contribuir a establecer las bases duraderas para una transformación de la arquitectura de seguridad turca hacia un horizonte más sofisticado, más intelectual y, al mismo tiempo, más idealista.

Esa es, en esencia, la verdadera oportunidad que se presenta ante Kalın. Sin embargo, la cuestión de si será capaz o no de aprovecharla no la resolverán los debates del presente. Será el tiempo, y en última instancia la historia, quien emita el veredicto definitivo.

[1] Kamel Bencheikh, «Los nuevos ropajes de la conquista islamista», Revue Politique et Parlementaire, 22 de julio de 2025, https://www.revuepolitique.fr/les-habits-neufs-de-la-conquete-islamiste/.

[2] Selcen, Aydın. «Conversación con Kalın, presidente del MİT, en el 97.º aniversario de la fundación de la organización». Medyascope, 3 de febrero de 2024. Última actualización: 25 de noviembre de 2025. https://medyascope.tv/2024/02/03/aydin-selcen-yazdi-kurulusunun-97-yilinda-mitin-baskani-kalinla-hasbihal/

[3] Yetkin, Murat. «La etapa de ajuste fino en el MİT bajo la presidencia de İbrahim Kalın». Yetkin Report, 12 de junio de 2023. https://yetkinreport.com/2023/06/12/ibrahim-kalinin-baskanliginda-mitte-ince-ayar-donemi/

 

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