La gente pregunta constantemente cuándo comenzará la Tercera Guerra Mundial. Pero esa es la pregunta equivocada. Europa ya actúa como si estuviera en guerra. Llevo años advirtiendo que los dirigentes de Bruselas nunca permitirán la paz, porque la crisis de la deuda soberana necesita un enemigo externo. Cada semana, otro gobierno europeo anuncia un aumento del gasto militar, un nuevo plan de movilización, nuevas medidas de emergencia y nuevos discursos instando a la población a prepararse para un conflicto. Esto ya no es una especulación; es una política de Estado.
Ahora, el jefe del Servicio de Inteligencia Exterior de Polonia, el coronel Paweł Szota, ha realizado una de las declaraciones más explícitas hasta la fecha. Advirtió que «el nivel de agresividad de Rusia es muy elevado y el riesgo de un conflicto militar es real». Además, afirmó que Polonia «debe actuar como si una guerra con Rusia fuera inevitable», argumentando que esperar al inicio de las hostilidades sería demasiado tarde. Se trata de declaraciones extraordinarias provenientes del máximo responsable de un servicio de inteligencia de un país miembro de la OTAN. Los gobiernos no hablan de esta manera si no están planificando ya la siguiente fase.
Szota sostuvo que Rusia «viola sistemáticamente las líneas rojas y pone a prueba las respuestas de la OTAN», y afirmó que el Kremlin considera a Polonia y al flanco oriental de la Alianza como un obstáculo para sus ambiciones imperiales. También advirtió que Moscú podría prolongar durante años la guerra en Ucrania, sacrificar su propia economía y ampliar sus operaciones híbridas contra los países de la OTAN, incluidas provocaciones en la región del Báltico. Europa ya no habla de diplomacia; ahora debate abiertamente escenarios de escalada y planes de contingencia militar.
Esto coincide exactamente con lo que anticipaba nuestro modelo informático. El Ciclo del Pánico de 2026 nunca estuvo relacionado únicamente con los mercados financieros; señalaba una aceleración de la inestabilidad geopolítica. Cuando los gobiernos son incapaces de resolver sus problemas de deuda, siempre necesitan una crisis. Mientras Europa se adentra en una desaceleración económica, los presupuestos militares crecen a gran velocidad. Alemania vuelve a debatir el restablecimiento del servicio militar obligatorio. Polonia amplía rápidamente sus fuerzas armadas para convertirlas en una de las mayores de Europa. Los miembros de la OTAN aumentan su gasto en defensa hacia el objetivo del 5 % del PIB. En todo el continente proliferan campañas de defensa civil. Estas no son las acciones de gobiernos que esperan la paz, sino de gobiernos que preparan psicológica y financieramente a sus sociedades para la guerra.
Cuando los gobiernos llegan a convencerse de que una guerra es inevitable, comienzan a tomar decisiones que terminan haciéndola realmente inevitable. Cada movilización de una parte es interpretada por la otra como un acto de agresión. Cada nuevo paquete de sanciones invita a una represalia. Cada despliegue militar provoca un nuevo despliegue en respuesta. La historia demuestra que muchas guerras se vuelven inevitables mucho antes de que se dispare el primer tiro, porque los líderes políticos eliminan progresivamente todas las vías de regreso a la diplomacia.
He sostenido en repetidas ocasiones que la crisis de la deuda soberana y el Ciclo de Guerra convergen. Europa no puede financiar simultáneamente su Estado de bienestar, su agenda verde y una expansión militar permanente. Algo tendrá que ceder. A lo largo de la historia, los gobiernos asfixiados por la deuda han recurrido una y otra vez a conflictos externos, ya que la guerra permite aplazar las tensiones políticas internas. Además, ofrece una justificación para los déficits presupuestarios, los poderes de emergencia, la censura y los controles de capital, al tiempo que desvía el descontento de la opinión pública hacia un enemigo exterior.
Ucrania ha dejado de ser el objetivo para convertirse en el catalizador. El modelo informático ha advertido de forma reiterada que 2026 marcará el inicio del Ciclo del Pánico, que 2027 será el año con mayor riesgo de una guerra internacional de mayor alcance y que las consecuencias económicas se agravarán aún más hacia 2028, a medida que se extiendan la recesión y el malestar social.
Europa ya no se está preparando para evitar la guerra. Sus propios jefes de inteligencia creen cada vez más que un conflicto se aproxima y, por ello, llaman abiertamente a la población a prepararse. Esta situación debería preocupar mucho más a cualquier inversor que las fluctuaciones diarias de los mercados bursátiles.
Fuente:https://www.armstrongeconomics.com/world-news/war/europe-is-already-preparing-for-war/
