El primer ministro de Pakistán, Shahbaz Sharif, anunció en la madrugada del 8 de abril que se había alcanzado un acuerdo de alto el fuego de dos semanas entre Estados Unidos e Irán. Se espera que delegaciones de ambas partes participen el viernes en conversaciones avanzadas que se celebrarán en Islamabad, la capital pakistaní.
Este desarrollo se produjo menos de dos semanas después de que Pakistán acogiera reuniones en las que, junto con Arabia Saudita, Egipto y Türkiye, hiciera un llamado al fin de las hostilidades en el Golfo. Este encuentro convirtió a este cuarteto en el principal canal de negociación entre Teherán y Washington, y podría señalar el inicio de un nuevo orden regional destinado a limitar la influencia tanto de Israel como de Irán en el período posterior al conflicto.
Incluso antes de que la guerra estallara a finales de febrero, tanto Israel como Irán ya se encontraban relativamente aislados en la región. No existe actualmente ninguna perspectiva de acercamiento entre Israel y Arabia Saudita, uno de los objetivos principales de los Acuerdos de Abraham de 2020, que buscaban normalizar las relaciones entre Israel y varios países de Oriente Medio.
Emiratos Árabes Unidos y Baréin firmaron acuerdos con Israel en el marco de dichos acuerdos. Sin embargo, los saudíes han reiterado durante mucho tiempo que no normalizarán relaciones con Israel antes de la creación de un Estado palestino, propuesta que fue rechazada en una votación del parlamento israelí en 2024. Informes recientes sugieren además que Arabia Saudita estaría considerando sustituir a Israel por Siria como país de tránsito para un cable de fibra óptica que conectaría el reino con Grecia.
Por su parte, Türkiye suspendió sus relaciones con Israel en 2024 debido al conflicto en Gaza. Asimismo, tras un ataque israelí contra líderes de Hamas en Doha condenado por unanimidad por el Consejo de Seguridad de la ONU, las relaciones entre Israel y Catar se deterioraron en septiembre de 2025.
Los principales aliados de Irán han sido Rusia y, en menor medida, China, además del grupo insurgente hutí en Yemen. Sin embargo, desde el inicio del conflicto con Estados Unidos e Israel, China se ha distanciado de Irán. Los hutíes se han implicado recientemente en la guerra en apoyo de Teherán, aunque se han visto debilitados por ataques israelíes en los últimos años.
Las estrechas relaciones entre Catar e Irán también se han deteriorado tras el impacto de misiles iraníes el 18 de marzo sobre Ras Laffan, la principal instalación de gas del país. Asimismo, el proceso de distensión parcial entre Irán y Arabia Saudita, logrado en 2023 con la mediación de China tras años de rivalidad, parece haber llegado a su fin después de nuevos ataques iraníes contra instalaciones energéticas saudíes.
En este contexto, en el que tanto Irán como Israel son percibidos como actores cada vez más aislados, Pakistán, Arabia Saudita, Türkiye y Egipto han intensificado sus esfuerzos para promover la estabilidad en Oriente Medio.
¿Un Nuevo Orden?
Estos cuatro países Arabia Saudita, Egipto, Pakistán y Türkiye comparten varios ámbitos de interés común que ayudan a explicar su aspiración de reconfigurar la región. Todos mantienen vínculos políticos y económicos con Estados Unidos y forman parte del denominado “Consejo de Paz” impulsado durante la presidencia de Donald Trump. Este organismo, creado en 2026, busca abordar los conflictos globales y garantizar una paz duradera y la reconstrucción en Gaza.
Cada uno de estos países aporta además capacidades estratégicas significativas a esta incipiente alianza. Pakistán dispone de armas nucleares; Arabia Saudita posee la segunda mayor reserva de petróleo del mundo; Egipto controla el acceso a la vital vía marítima del Canal de Suez; y Türkiye es miembro de la OTAN. Todos cuentan con industrias de defensa relativamente desarrolladas y, en conjunto, suman una población cercana a los 500 millones de personas. Considerados en bloque, representan algunas de las naciones de mayoría musulmana con mayor peso político y militar a nivel global.
No obstante, estos cuatro países no pueden considerarse aliados naturales, y sus relaciones han experimentado altibajos a lo largo de los años. Por ejemplo, el vínculo entre Egipto y Arabia Saudita ha sido descrito con frecuencia como un “matrimonio difícil”. Egipto fue en su momento el motor del nacionalismo panárabe, un proyecto político secular que aspiraba a una identidad árabe unificada, percibido históricamente por la monarquía saudí como una amenaza.
Sin embargo, desde la llegada al poder de Abdel Fattah el-Sisi en 2014, muchas de estas diferencias se han atenuado. Sisi brindó apoyo político y militar a la operación saudí contra los hutíes en 2015, lo que posteriormente permitió profundizar los lazos de defensa entre ambos países.
Bajo el liderazgo de Recep Tayyip Erdogan, Türkiye se ha posicionado como un actor regional con vocación de liderazgo y mediación. Sin embargo, también ha atravesado períodos de tensión con otras potencias regionales. Tras el derrocamiento en 2013 del presidente egipcio Mohamed Morsi aliado cercano de Ankara, las relaciones entre Türkiye y Egipto se deterioraron de forma significativa.
De manera similar, las tensiones entre Türkiye y Arabia Saudita se intensificaron tras el asesinato del periodista Jamal Khashoggi en el consulado saudí en Estambul en 2018. Un informe de inteligencia estadounidense de 2021 concluyó que el príncipe heredero Mohammed bin Salman había aprobado la operación, aunque este lo ha negado.
A pesar de ello, en 2022 se produjo un acercamiento entre Türkiye y Arabia Saudita, seguido por una normalización entre Türkiye y Egipto en 2025. En febrero de 2026, Erdoğan visitó El Cairo y Riad, donde propuso diversos marcos geoeconómicos destinados a conectar Asia y Europa. Entre ellos destaca el denominado “Corredor de Oriente Medio”, un proyecto orientado a fomentar la integración económica entre Asia, el Golfo y Europa.
Por otro lado, Pakistán no ha prestado hasta ahora apoyo a Arabia Saudita frente a los ataques iraníes en el actual conflicto, a pesar de la firma en 2025 de un acuerdo estratégico de defensa mutua entre ambos países.
Arabia Saudita, Egipto, Pakistán y Türkiye no siempre han coincidido en sus posturas. Sin embargo, a medida que se intensifica el aislamiento regional de Israel y Irán, las interdependencias y convergencias de intereses entre estos países adquieren una relevancia cada vez mayor.
