La Política Siria Tras La Revolución: ¿Seguridad, Ideología o Política?

La cuestión siria en el período posterior a la revolución no es únicamente un asunto de política exterior, sino también un nuevo reflejo de la tensión existente en Türkiye entre ideología, seguridad y política. Mientras esta tensión no se aborde dentro de un marco analítico riguroso, seguirá generando nuevas polarizaciones en lugar de producir soluciones reales. En este contexto, el eje central del debate no es la identidad de Ahmet Şara, sino la creciente distancia entre la ideología y la realidad en Türkiye, una brecha que se amplía cada vez más y que condiciona la manera en que se interpreta y se gestiona la política hacia Siria.
febrero 3, 2026
image_print

La revolución siria y el liderazgo de Ahmed al-Shara: seguridad, ideología y política en el debate turco. Tras la revolución siria y el ascenso del liderazgo de Ahmed al-Shara, los debates en Türkiye sobre Siria se presentan más como un reflejo de las posiciones ideológicas internas que de la realidad sobre el terreno. Mientras los actores internacionales leen la cuestión en clave de seguridad y capacidad estatal, en Türkiye el debate se articula en gran medida a partir de reflejos ideológicos, de la cercanía establecida con el régimen de Asad y de cálculos de política interna. Sin embargo, el nuevo orden político surgido en Siria tras Asad no es simplemente un cambio de poder. Se trata de una transformación multicapas que afecta simultáneamente a los equilibrios de poder en Oriente Medio, a las prioridades estratégicas de Occidente y a los debates políticos internos de Türkiye. La amplia aceptación internacional de Shara demuestra que esta transformación se ha configurado no sobre bases ideológicas, sino fundamentalmente pragmáticas.

El reconocimiento de Shara por parte de Estados Unidos, Rusia, la Unión Europea, el Reino Unido, China y los países de la región no se explica por la presunción de que la estructura que representa sea democrática o liberal. Por el contrario, este reconocimiento es el resultado de considerar que, tras el colapso del régimen de Asad y el vacío de poder resultante, el actor con mayor potencial para producir capacidad estatal es la estructura liderada por Shara. En otras palabras, el sistema internacional priorizó la capacidad de generar orden por encima de la pureza ideológica. La cuestión central es “quién puede construir orden”. En la política de Oriente Medio, la fuente principal de legitimidad no suele ser la representación democrática, sino la capacidad de producir orden. En geografías donde el Estado se ha derrumbado, el valor de los actores sociales no se mide por su “pureza” ideológica, sino por hasta qué punto pueden controlar el caos. Por ello, la aceptación internacional del nuevo gobierno sirio bajo el liderazgo de Shara constituye un apoyo pragmático a su capacidad de construir Estado y generar cambios positivos.

Diferentes Lecturas Sobre Ahmed Al-Shara

Los debates en torno a Shara se desarrollan, esencialmente, a través de dos marcos mentales distintos. La diferencia entre estas lecturas no se limita a preferencias políticas, sino que se manifiesta en la forma de interpretar la realidad: una es ideológica y la otra estratégica. La primera corresponde a la lectura de la oposición en Türkiye y de quienes se identifican con el régimen de Asad; la segunda, a la evaluación occidental de Shara. Esta divergencia revela hasta qué punto ciertos sectores en Türkiye emplean filtros ideológicos al evaluar los acontecimientos y a los actores.

No puede afirmarse que la actitud negativa hacia Shara por parte de la oposición turca y de quienes se identifican con Asad se explique únicamente por preocupaciones de seguridad. Detrás de esta postura opera una ansiedad más profunda e histórica, vinculada también a la memoria histórica de la modernización turca. Para la izquierda turca, los actores de Oriente Medio con una identidad musulmana prominente no son solo actores de política exterior, sino extensiones simbólicas de los debates internos sobre laicidad.

Este temor tiene dos fuentes principales: primero, el miedo a un cerco sociológico de la República secular en Oriente Medio; segundo, la relación y afinidad ideológica establecidas con el régimen de Asad. Desde esta perspectiva, que un actor de origen salafista gobierne el Estado sirio no se percibe solo como una cuestión de política exterior, sino como una amenaza simbólica al proyecto de “modernización” en Türkiye. Por ello, el nombre de Shara se transforma para algunos sectores en un objeto simbólico de los debates de identidad política interna, más que en un actor de política exterior.

El enfoque de los Estados hacia Shara, en cambio, es realista. Para los actores occidentales, el pasado ideológico de Shara es secundario; lo determinante es su capacidad para producir estabilidad y reactivar el aparato estatal. Así, Occidente no lee a Shara como un “actor ideológico”, sino como una dirección posible para un orden gestionable. En suma, evalúa a los actores no por lo que representan ideológicamente, sino por su poder efectivo y su capacidad operativa en el terreno.

La tendencia en Türkiye entre la oposición y quienes se identifican con Asad a evaluar a los actores por lo que representan más que por lo que hacen carece de equivalente en muchos países. Esta diferencia provoca que un mismo fenómeno sea percibido en Occidente como una necesidad estratégica, mientras que en Türkiye se interprete como una amenaza ideológica. Llama la atención que las objeciones más fuertes a Shara no provengan de Occidente, sino de la política interna turca. Algunos actores políticos tienen grandes dificultades para aceptar el nuevo orden sirio y prefieren juzgarlo por los antecedentes personales antes que por la naturaleza criminal, represiva y torturadora del régimen de Asad. Incluso emergen voces que añoran un régimen responsable de la muerte de más de un millón de personas.

Supuestos Que Sustentan La Oposición A Shara

Esta lectura ideológica se construye sobre tres supuestos básicos. Primero, la consideración de las estructuras centradas en Idlib como un bloque homogéneo, borrando las diferencias ideológicas y estratégicas entre organizaciones y presentando al nuevo gobierno como un potencial régimen del ISIS. Así, relaciones de poder complejas se reducen a una simple categoría de “radicalismo”, pese a que la realidad muestra competencias y profundas divisiones entre grupos radicales.

Segundo, la reproducción de amenazas de seguridad a partir de traumas históricos. Los atentados del ISIS en Türkiye se vinculan emocionalmente al nuevo orden sirio, produciendo un discurso que moviliza la memoria colectiva más que un análisis de seguridad riguroso.

Tercero, la construcción del nuevo orden sirio como una amenaza absoluta para Türkiye. El paradojo es que, mientras las estructuras contra las que Türkiye ha luchado durante años retroceden en el terreno, el actor que posibilita ese resultado es codificado como amenaza en el debate interno. Esta postura responde más a posicionamientos ideológicos y políticos que a preocupaciones de seguridad.

Quedar Atrapados En Viejos Moldes Ideológicos

Considerados estos supuestos, el problema central es que la oposición intenta leer la nueva realidad siria con viejos moldes ideológicos de la política turca, sumando además la búsqueda de ventajas tácticas de corto plazo. El resultado es una comprensión atrapada en esquemas estrechos del pasado. La transformación en Siria no es ni un avance plenamente democrático ni una regresión totalmente radical; es, más bien, un producto pragmático de la búsqueda de orden tras el caos. Sin embargo, el debate en Türkiye reduce esta complejidad a una dicotomía simplista de bien/mal.

La pregunta clave debería ser: ¿para Türkiye importa más el pasado ideológico de Shara o el grado de alineación del nuevo orden sirio con los intereses de seguridad y regionales de Türkiye? Los actores internacionales han respondido de forma pragmática y han fijado sus posiciones. En Türkiye, en cambio, la pregunta suele quedar eclipsada por cálculos de política interna. De ahí que ni se haya confrontado plenamente el legado de masacres del régimen de Asad, ni se acepte la existencia del nuevo gobierno sirio, cristalizando en un lenguaje despectivo construido en torno al nombre “Coloni”.

Al margen de la oposición principal, otros actores muestran posturas aún más complejas y contradictorias. Las posiciones que ignoran las masacres cometidas por Irán en Siria en nombre del expansionismo chií y que respaldan el régimen de tortura de Asad se explican tanto por dinámicas identitarias y emocionales como por cálculos políticos. La similitud entre este lenguaje y el utilizado por ciertos entornos cercanos al PKK abre otro debate. Así, la cuestión siria se convierte menos en un asunto de política exterior y más en un espejo de las polarizaciones ideológicas internas de Türkiye; un espejo que expone la posición política y moral de quienes apoyaron al régimen de Asad mientras cientos de miles eran asesinados.

El Significado Real De La Cuestión Siria

En conclusión, la cuestión siria tras Shara no es solo un tema de política exterior, sino una nueva manifestación de la tensión entre ideología, seguridad y política en Türkiye. Mientras esta tensión no se aborde con un marco analítico, seguirá produciendo polarización en lugar de soluciones. En este marco, el centro del debate no es la identidad de Shara, sino la creciente distancia entre ideología y realidad en Türkiye. La Siria posterior a Shara es, para Türkiye, menos un problema externo que un espejo que obliga a repensar su propio mapa político e ideológico. En última instancia, es un debate más sobre Türkiye que sobre Siria. Leer la nueva realidad de Oriente Medio con conceptos antiguos no es análisis, sino producción de reflejos. En tal terreno, no es posible construir una política racional y coherente.

Adnan Boynukara

Adnan Boynukara trabajó como ingeniero y gerente en diversas instituciones entre 1987 y 2009. Fue asesor principal en el Ministerio de Justicia de Turquía entre 2009 y 2015. Fue diputado por la provincia de Adıyaman durante los periodos 25º y 26º en el Parlamento de Turquía. Sus áreas de interés incluyen la administración pública, la seguridad, la lucha contra el terrorismo, la resolución de conflictos y los procesos de paz.
Correo electrónico: [email protected]

Deja una respuesta

Your email address will not be published.