Limitarse a las organizaciones multilaterales con las que la administración Trump prefiere comprometerse no será suficiente para mantener la influencia de Estados Unidos en el hemisferio occidental.
La administración Trump ha convertido al hemisferio occidental en uno de los ejes centrales de su política exterior. Desde el llamado del secretario de Estado Marco Rubio a una política exterior de “Américas Primero”, pasando por la proclamación de un complemento trumpista a la Doctrina Monroe, hasta el énfasis puesto en las Américas en la Estrategia de Seguridad Nacional de 2025 (NSS), la administración ha dejado claro que considera el continente americano como parte del área inmediata de influencia de Estados Unidos. Sin embargo, al mismo tiempo, el gobierno se ha alejado del compromiso multilateral con la región.
La administración se retiró de tres organizaciones regionales y amenazó con recortar la financiación a otras instituciones regionales clave. A pesar de ello, el presupuesto recientemente aprobado aumentó en 75 millones de dólares la financiación destinada al portafolio del sector privado del Banco Interamericano de Desarrollo. Las dudas sobre el enfoque de la administración hacia la región y la ausencia de un compromiso claro de que el presidente Donald Trump participaría en la cumbre llevaron también al aplazamiento de la X Cumbre de las Américas, prevista inicialmente para diciembre pasado.
En lugar de trabajar para reactivar esa cumbre, la administración Trump organizará el 7 de marzo de 2026 en Miami la llamada “Cumbre Escudo de América”, con la participación de líderes latinoamericanos seleccionados. Este paso sugiere que el enfoque de la administración se orienta a limitar la alianza a líderes ideológicamente afines para respaldar los intereses estadounidenses en la región. Aunque no es la primera administración que intenta una estrategia de este tipo, los desafíos que enfrenta la región y los intereses de Estados Unidos requieren un compromiso colectivo y de largo plazo. Sin embargo, este enfoque no está generando el respaldo necesario y corre el riesgo de no alcanzar sus objetivos estratégicos a largo plazo.
Construir Una Alianza Sudamericana De Derechas
En la Estrategia de Seguridad Nacional de 2025, la administración delineó para el hemisferio occidental la estrategia denominada “Alinear y Expandir”. Esta estrategia consiste en identificar países y líderes con posiciones afines en la región y establecer alianzas con ellos para promover colectivamente los intereses estadounidenses. Incluso antes de la victoria electoral de Trump en 2024, Marco Rubio defendía la necesidad de encontrar socios ideológicamente confiables.
Tal como se señala en la NSS y en los escritos previos de Rubio y de otros asesores de Trump sobre la región, uno de los objetivos centrales de este enfoque es limitar la presencia de China en las Américas mientras se aseguran oportunidades comerciales y de inversión para empresas estadounidenses, especialmente en países considerados aliados de Washington.
El componente de expansión de la estrategia implica aprovechar estas alianzas para presionar a otros países a integrarse en un bloque respaldado por Estados Unidos. Ya se han visto ejemplos de presión ejercida por la administración Trump para mantener en el poder a líderes aliados. Entre ellos se mencionan el rescate financiero otorgado al presidente argentino Javier Milei o los intentos de influir en el equilibrio electoral en Honduras en 2025 apoyando a su candidato preferido.
La Cumbre Escudo de América, que se celebrará en Miami, encaja plenamente en este paradigma. Entre los invitados figuran el presidente argentino Javier Milei, el presidente boliviano Rodrigo Paz, el presidente de Costa Rica Rodrigo Chaves, el presidente ecuatoriano Daniel Noboa, el presidente salvadoreño Nayib Bukele, el presidente hondureño Nasry Asfura, el presidente panameño José Raúl Mulino, el presidente paraguayo Santiago Peña, así como el presidente electo de Chile José Antonio Kast y la presidenta electa de Costa Rica Laura Fernández. Todos ellos representan, en mayor o menor medida, el reciente giro hacia la derecha en América Latina.
Desde la perspectiva de la administración, estos líderes constituyen aliados clave, y la reunión ofrece una oportunidad para demostrar por qué sus países deberían alinearse con Estados Unidos.
