La 26.ª cumbre anual de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) concluyó el martes 1 de septiembre en Biskek, capital de Kirguistán. La cumbre de este año contó con la participación del presidente chino, Xi Jinping; el presidente ruso, Vladímir Putin; el primer ministro de la India, Narendra Modi; el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif; el presidente iraní, Masoud Pezeshkian; el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdoğan, entre otros dirigentes.
Al término de la cumbre, los Estados miembros adoptaron la Declaración de Biskek, en la que reafirmaron su determinación común de combatir toda forma de práctica hegemónica en la política mundial y de contribuir a la construcción de un orden internacional verdaderamente democrático y justo.
La declaración condenó asimismo el recurso cada vez más frecuente de determinados países a medidas coercitivas unilaterales o sanciones con el propósito de alcanzar sus objetivos geopolíticos, ignorando sus repercusiones sobre la economía mundial y el derecho de las naciones al desarrollo.
El documento reclama, además, un sistema financiero internacional justo y democrático, y plantea la reducción de la dependencia del dólar estadounidense y de otras monedas similares como un paso hacia la construcción de un orden financiero mundial genuinamente independiente.
La declaración abordó también cuestiones que trascienden nuestro planeta y se extienden al ámbito del espacio profundo. La OCS, que subraya explícitamente que no constituye un bloque militar ni político, formuló un llamamiento conjunto para mantener el espacio ultraterrestre libre de todo tipo de armamento. Asimismo, instó a la comunidad internacional a establecer prohibiciones jurídicamente vinculantes frente a aquellas prácticas que pudieran desencadenar una carrera armamentística en el espacio exterior.
El año 2026 marca el 25.º aniversario de la fundación de la OCS. Desde sus seis miembros fundadores en 2001, la organización ha ampliado hasta diez el número de sus Estados miembros permanentes: China, Rusia, India, Pakistán, Irán, Uzbekistán, Tayikistán, Kazajistán, Kirguistán y Bielorrusia.
A ellos se sumaron otros quince países que participaron en la cumbre en calidad de «socios de diálogo», entre ellos Turquía, Arabia Saudí y Sri Lanka.
En conjunto, los Estados miembros de la OCS y sus socios de diálogo representan aproximadamente el 50 % de la población mundial y cerca del 25 % de la economía global.
Una gobernanza mundial justa y ordenada
Durante su intervención ante la cumbre de la OCS el martes, Xi Jinping destacó el denominado «Espíritu de Shanghái», sustentado en «la confianza mutua, el beneficio recíproco, la igualdad, la consulta, el respeto por la diversidad de las civilizaciones y la búsqueda del desarrollo común».
Xi subrayó que la OCS «debe mantener su compromiso con el diálogo y la consulta y esforzarse por promover una gobernanza más justa y ordenada».
Asimismo, se refirió al modo en que la OCS puede servir de plataforma para materializar las Iniciativas para el Desarrollo Global y la Seguridad Global propuestas por China como objetivos compartidos.
Las iniciativas planteadas por Xi tanto este año como en años anteriores se articulan en torno a la promoción del multilateralismo y la democratización de las instituciones globales, incluidas las instituciones financieras. Estas propuestas ponen especial énfasis en el derecho de cada país a desarrollarse sin injerencias externas, así como en una mayor cooperación y coordinación mutuas para alcanzar objetivos comunes en materia de seguridad y desarrollo.
Por su parte, Pezeshkian se refirió a la actual guerra, que calificó de ilegal, emprendida por Estados Unidos e Israel contra su país, y afirmó que Irán está preparado para responder a cualquier tipo de provocación, incluidos los intentos de la Administración encabezada por Donald Trump de aislar económicamente al país.
El unilateralismo como motivo de preocupación
Pezeshkian subrayó que el unilateralismo, el recurso a la fuerza y al poder militar, las sanciones unilaterales e ilegales, así como la instrumentalización de los mecanismos económicos y tecnológicos, constituyen algunas de las principales fuentes de preocupación para todos los países en desarrollo y las economías emergentes.
Al acoger favorablemente los llamamientos en favor de una mayor independencia económica frente a las injerencias hegemónicas, propuso la creación de instituciones específicas en los ámbitos de las finanzas, el comercio y la energía.
Por su parte, el presidente ruso, Vladímir Putin, afirmó que la cooperación en el seno de la OCS contribuye a garantizar un desarrollo planificado y sostenible de cada uno de sus Estados miembros, al tiempo que favorece la consolidación de un clima de paz, estabilidad, seguridad y cooperación en el espacio euroasiático.
Putin también hizo hincapié en la necesidad de profundizar la cooperación económica y comercial entre los miembros de la organización, así como de desarrollar instituciones como el Banco de Desarrollo de la OCS con el mayor grado posible de independencia respecto de aquellos países que utilizan «las finanzas como un arma».
Rusia e Irán, dos de los diez Estados miembros de la OCS, han sido objeto de numerosas medidas coercitivas unilaterales o sanciones impuestas por Estados Unidos y sus aliados.
Estas sanciones se utilizan con frecuencia como instrumento para castigar a aquellos países que optan por seguir una línea de actuación independiente en cuestiones geopolíticas o relacionadas con su propio desarrollo, lo que supone una vulneración de la Carta de las Naciones Unidas y de otras normas del derecho internacional.
Tras no haber logrado derrotar militarmente a Irán durante los últimos seis meses, Estados Unidos trata ahora de aislar económicamente al país y amenaza con imponer sanciones secundarias a todos aquellos Estados que mantengan relaciones económicas con Teherán, incluida China.
Putin reiteró, asimismo, la necesidad de ampliar el comercio en monedas nacionales como un paso fundamental para limitar las prácticas hegemónicas que países como Estados Unidos ejercen sobre la economía mundial.
Abdul Rahman es autor en Peoples Dispatch. Es doctor en Política de Asia Occidental por la Universidad Jawaharlal Nehru y ha impartido clases de Ciencia Política y Relaciones Internacionales en la Universidad de Delhi y en el Instituto Tata de Ciencias Sociales.
