Nueva Etapa En Palestina: Hamás Bajo El Liderazgo De Hayya

Con la elección de Hayya, Hamás entra en una nueva etapa en la que se amplía la legitimidad interna y se mantiene abierto el canal de negociación exterior. Si bien esta elección implica un nuevo equilibrio dentro de la estructura de cuatro componentes del movimiento, también se configura como una función de las pugnas regionales entre Israel y los ejes turco-estadounidenses. Si este proceso constituye un arreglo temporal o una transformación permanente del liderazgo quedará más claro en el próximo período, a medida que evolucionen tanto las elecciones de octubre en Israel como el proceso electoral palestino.
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El Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás), que adopta la resistencia armada para liberar Palestina de la ocupación sionista, anunció el 20 de julio de 2026 que había elegido a Jalil al-Hayya como nuevo presidente de su Buró Político, en sustitución del último líder del movimiento, Yahya Sinwar. Hayya, durante muchos años el rostro negociador de Hamás en Gaza y adjunto de Sinwar, se impuso en la votación a Jaled Mashal, quien dirigió el Buró Político hasta 2017. Con esta elección se abre una nueva etapa para el movimiento: la transición tiene lugar en un momento crítico, entre las elecciones que se celebrarán en Israel en octubre y las elecciones palestinas previstas para noviembre, inmediatamente después del anuncio del alto el fuego en Gaza y en un período en el que el ala de los prisioneros vuelve a incorporarse al proceso como una estructura diferenciada.

Jalil al-Hayya y Hamás

Para comprender por qué Hayya fue elegido para este cargo, es necesario examinar su trayectoria vital, ya que lo que lo ha situado en primera línea no es una única cualidad, sino la combinación de varios elementos complementarios, como su formación académica, su larga experiencia dentro del movimiento, las pérdidas sufridas por su familia y su identidad como negociador. Nacido el 5 de noviembre de 1960 en Gaza, en el seno de una familia de la resistencia que aún llevaba las huellas de la guerra de 1967, Hayya fue testigo durante su infancia de una incursión de las fuerzas de ocupación en la vivienda familiar y de la detención de varios miembros de su familia, incluido su tío. Esta experiencia desempeñó un papel decisivo en la formación temprana de su conciencia política. Tras completar su educación primaria y secundaria en Gaza, se graduó en 1983 en la Facultad de Ciencias Islámicas de la Universidad Islámica de Gaza. Posteriormente continuó su trayectoria académica con un máster en Jordania y un doctorado en Sudán. Comenzó su carrera como profesor en la misma universidad y en 2001 ascendió al cargo de decano.

En 1983 se unió, junto con Ismail Haniyeh y Yahya Sinwar, al grupo estudiantil conocido como «al-Kutla al-Islamiya» (Bloque Islámico), y desde sus años universitarios se politizó en el mismo entorno que Sinwar. A mediados de la década de 1980 asumió responsabilidades relacionadas con la seguridad interna de Gaza dentro de la organización de seguridad que Sinwar posteriormente volvió a establecer. Su participación activa en la Primera Intifada de 1987 y su pertenencia al núcleo fundador que encabezó la creación de Hamás lo vinculan con la generación fundadora del movimiento. Sus responsabilidades en el ámbito sindical, especialmente en el sindicato de trabajadores universitarios, también demuestran que su experiencia no se limitaba a las dimensiones militar y política, sino que incluía asimismo una importante dimensión administrativa y organizativa.

Su historial de detenciones constituye también una parte de esta trayectoria: fue detenido en varias ocasiones desde la década de 1980 hasta comienzos de la década de 1990 y sufrió malos tratos durante ese período. En las elecciones de 2006 fue elegido miembro del Consejo Legislativo Palestino por la lista «Cambio y Reforma» y presidió el bloque parlamentario de Hamás. Las pérdidas sufridas por su familia también se convirtieron en un elemento que reforzó su posición dentro del movimiento: perdió a familiares cercanos en un ataque contra la vivienda de su familia en 2007; posteriormente, en 2008, 2014, 2025 y 2026, cuatro de sus hijos murieron, respectivamente, en ataques israelíes.

En 2022, Sinwar fue enviado a Damasco para reunirse con la entonces administración siria; esta reunión puede considerarse uno de los primeros indicios de su papel en la diplomacia regional. Tras el 7 de octubre, Hayya asumió personalmente la gestión del expediente de las negociaciones, mantuvo contactos directos con el liderazgo de Hezbolá y desempeñó un papel en las conversaciones de alto el fuego llevadas a cabo a través de Catar y Egipto. Todo ello lo convirtió en una figura que representa simultáneamente la continuidad ideológica y el pragmatismo negociador. El hecho de que cuatro de sus hijos murieran en ataques israelíes en diferentes momentos también se ha convertido en un factor que refuerza su legitimidad entre las bases y le otorga una fuerte resonancia emocional.

El contexto de la elección y los posibles escenarios

La elección de Hayya tiene lugar en un momento crítico entre las elecciones israelíes de octubre y las elecciones palestinas de noviembre, y este calendario no parece casual. Como primer escenario, puede preverse que Hamás continúe respondiendo a los ataques israelíes con su capacidad militar limitada; el hecho de que Irán y el brazo armado de Gaza hayan apoyado a Hayya refuerza la impresión de que el movimiento mantendrá su línea de confrontación. Esto podría brindar al Gobierno de Netanyahu una ventaja política interna al ofrecerle, antes de las elecciones, un relato basado en la existencia de una «amenaza de seguridad». Las evaluaciones aparecidas en la prensa israelí también parecen respaldar esta interpretación. En ellas, la elección de Hayya se interpreta como una señal de que se mantiene el peso de Gaza en el pensamiento político del movimiento y de que continúa la cercanía de Hamás con Irán y con el Eje de la Resistencia. En este contexto, algunos detalles destacados también podrían sugerir que, como posibilidad, la pérdida personal de Hayya y su legitimidad política se han entrelazado: la muerte de su hijo Azzam en mayo y el hecho de que Hayya fuera atacado en Doha en septiembre pueden considerarse elementos que respaldan esta lectura. De manera similar, la empatía construida en las negociaciones con mediadores estadounidenses a partir de las pérdidas personales puede considerarse un ejemplo llamativo de cómo las relaciones personales y políticas en la mesa de negociación adquieren una determinada textura.

Como segundo escenario, podría surgir una búsqueda de un nuevo orden configurado en el eje Turquía-Estados Unidos y concretado en el triángulo Siria-Palestina-Libia. En este contexto, puede considerarse que el objetivo de Ankara es volver a situar sobre la mesa la solución de dos Estados y tratar de influir en Washington en esa dirección sin eliminar a Hamás ni a la resistencia. La elección de Hayya no bloquea directamente este proyecto, pero parece permitir que el proceso sea gestionado por Hamás manteniendo su identidad de resistencia armada. En este contexto, parece posible que Turquía y Hamás gestionen conjuntamente el proceso hasta las elecciones israelíes de octubre y las elecciones palestinas de noviembre. A medida que nos acerquemos a 2027, cabe esperar que la cuestión del abandono de las armas se convierta en un asunto de la agenda, ya sea por necesidad o como resultado de una elección estratégica.

Como tercer escenario, puede sostenerse que el resultado directo de la elección es la confirmación del peso del brazo armado de Gaza en los procesos de toma de decisiones. La política de asesinatos selectivos de Israel ha eliminado en gran medida a la primera generación de cuadros del movimiento, mientras que la segunda generación que los ha reemplazado no ha logrado acumular el mismo nivel de autoridad. Esto hace que la posición de Hayya sea más frágil y dependiente de las circunstancias. Cuál de estos escenarios cobrará mayor peso se verá directamente afectado también por posibles ataques contra Irán, ya que la relación del movimiento con Teherán se encuentra en el centro de la línea diplomática que Hayya gestionó personalmente durante el proceso de la Inundación de Al-Aqsa.

Construcción de legitimidad y proceso electoral

La forma en que se llevó a cabo la elección también es importante para comprender cómo se construyó la legitimidad. En la estructura clásica de Hamás, el Consejo de la Shura y el Buró Político están compuestos por cuatro componentes regionales: Gaza, Cisjordania, los prisioneros y el exterior (la diáspora). El ala de los prisioneros se ha destacado durante mucho tiempo como un componente que ha desarrollado su propia estructura de liderazgo y que, en ocasiones, ha exigido que esta estructura estuviera representada directamente en el Buró Político y en el Consejo General de la Shura. Algunos miembros del movimiento en Cisjordania también habían expresado en el pasado críticas señalando que la representación de los prisioneros era insuficiente y que resultaba problemático que personas residentes fuera de la región representaran a Cisjordania. Los anteriores procesos electorales del movimiento se habían desarrollado generalmente a través de tres regiones Gaza, Cisjordania y el exterior, mientras que el ala de los prisioneros no había encontrado una correspondencia plena en los estatutos como circunscripción electoral independiente. En las elecciones extraordinarias de 2024, el ala de los prisioneros tampoco pudo participar en el proceso; el Consejo General de la Shura constituido en aquel momento estaba compuesto por miembros procedentes de tres consejos regionales de la Shura y del brazo militar. En esa estructura no había una delegación separada de prisioneros.

En este contexto, el hecho de que el proceso que eligió a Hayya se haya desarrollado con la participación del ala de los prisioneros como una estructura nuevamente diferenciada indica una ampliación de la base de legitimidad tanto interna como externa. La presencia, en el consejo de liderazgo provisional establecido tras la muerte de Sinwar, de una figura considerada representante de los prisioneros también confirma esta tendencia. No obstante, resulta evidente que el proceso se desarrolló bajo restricciones de seguridad y con posibilidades limitadas de comunicación en las cárceles de la ocupación. Aunque esta situación refuerza simbólicamente la legitimidad democrática del proceso, no cambia el hecho de que el mecanismo efectivo de toma de decisiones siga estando en gran medida centrado en Gaza. El énfasis de la declaración oficial de Hamás en la participación de los prisioneros y la afirmación de que la liberación de los prisioneros ocupará uno de los primeros lugares entre las prioridades pueden leerse como una manifestación discursiva de esta construcción de legitimidad.

La derrota de Mashal, por su parte, podría indicar que el ala exterior especialmente la línea diplomática vinculada a Damasco y Catar ha sufrido una pérdida relativa de legitimidad frente al relato de la resistencia armada en Gaza. Como posibilidad, las declaraciones que hizo al comienzo de la guerra y que parecían insinuar que Hezbolá había sido insuficiente, así como la propaganda dirigida contra él, pueden considerarse entre los factores que debilitaron su posición. En cambio, el hecho de que Hayya hubiera permanecido relativamente en segundo plano antes del 7 de octubre parece haberlo mantenido al margen de estas controversias.

En cuanto a la permanencia de esta elección, parece más acertado adoptar una lectura prudente. El hecho de que el consejo de liderazgo provisional haya sido disuelto y se haya procedido a una elección sugiere que el proceso fue producto de un período de transición. Además, la edad de Hayya, los riesgos para su salud y su seguridad, así como la tensión entre el mando sobre el terreno y la presidencia del Buró Político, apuntan a la posibilidad de que este liderazgo haya sido diseñado para un período limitado. En particular, las dificultades de la segunda generación de cuadros para acumular autoridad dejan abierta la cuestión de si Hayya podrá garantizar una estabilidad institucional que vaya más allá de su legitimidad personal.

En conclusión, con la elección de Hayya, Hamás entra en una nueva etapa en la que se amplía la legitimidad interna y se mantiene abierto el canal de negociación exterior. Esta elección implica un nuevo equilibrio dentro de la estructura de cuatro componentes del movimiento, al tiempo que se configura como una función de las pugnas regionales en torno a Israel y al eje Turquía-Estados Unidos. Si el proceso constituye un arreglo temporal o una transformación permanente del liderazgo quedará más claro en el próximo período, a medida que evolucionen tanto las elecciones de octubre en Israel como el proceso electoral palestino.

 

Doç. Dr. Mehmet Rakipoğlu

Dr. Mehmet Rakipoglu se graduó en 2016 del Departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad de Sakarya. Su doctorado, titulado Estrategia de Protección en la Política Exterior: Relaciones de Arabia Saudita con Estados Unidos, China y Rusia después de la Guerra Fría, fue completado con éxito. Rakipoglu, que trabajó como Director de Estudios sobre Türkiye en el Mokha Center for Strategic Studies, es actualmente profesor en el Departamento de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Artuklu de Mardin.

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