Trump Quiere Que Los Aliados De La OTAN Asuman Más Responsabilidad
¿Puede Francia Liderar?
La nueva doctrina nuclear de Francia indica que el país está dispuesto a asumir un papel más importante en la defensa europea.
El presidente Donald Trump ha criticado repetidamente a los aliados europeos de Estados Unidos por no asumir una mayor parte de la responsabilidad de disuasión y defensa de la OTAN. Aunque muchas de las preocupaciones estadounidenses sobre el reparto de cargas en Europa están relacionadas con la preparación para una guerra convencional de gran escala en el continente, el reparto de riesgos en el contexto de una escalada nuclear ha recibido menos atención. Las prácticas anteriores sugerían que el paraguas nuclear estadounidense sería suficiente para disuadir las amenazas rusas de escalada nuclear. Sin embargo, el potencial de las propias fuerzas nucleares nacionales europeas para disuadir un primer uso nuclear ruso requiere una evaluación más profunda por parte de responsables políticos y estrategas militares.
En marzo de 2026, el presidente francés Emmanuel Macron anunció una doctrina de “disuasión avanzada” relacionada con la futura política francesa de declaración y uso nuclear. Las declaraciones de Macron representaron el cambio más importante en la postura nuclear francesa en décadas. Los componentes más relevantes de este cambio de política son los siguientes.
En primer lugar, Francia aumentará el tamaño de su fuerza de disuasión nuclear (force de dissuasion) por primera vez desde 1992. El supuesto detrás de esta medida es que la capacidad nuclear actual es demasiado reducida para proporcionar disuasión más allá de las fronteras francesas. El número exacto de ojivas no será revelado públicamente por razones de seguridad.
En segundo lugar, Francia permitirá el despliegue temporal de aeronaves con capacidad nuclear en países aliados. No obstante, París no compartirá con otros Estados la autoridad sobre el uso de armas nucleares. El despliegue de fuerzas nucleares fuera del territorio francés reforzará el mensaje de compromiso de Francia con sus socios europeos.
En tercer lugar, Francia trabajará más estrechamente con sus aliados para desarrollar entendimientos comunes sobre la naturaleza de la amenaza rusa y coordinar la gestión del control de escalada en el contexto de una guerra convencional. La primera fase de esta cooperación incluirá visitas a instalaciones estratégicas y/o ejercicios conjuntos con Alemania, Reino Unido y otros seis países de la OTAN.
La decisión de Macron refleja la percepción de que es necesario reforzar la credibilidad de la disuasión nuclear francesa. Al mismo tiempo, constituye una declaración política relacionada con las dudas de Macron sobre el compromiso de Estados Unidos con la OTAN. A pesar de las mejoras europeas en preparación y capacidad defensiva, Trump ha seguido menospreciando a la OTAN, describiéndola como una estructura débil que vive a costa del ejército estadounidense. Trump anunció planes para retirar 5.000 soldados estadounidenses de Alemania y sugirió en varias ocasiones que Estados Unidos debería abandonar la alianza.
La persistente frialdad de Washington hacia Bruselas y otras capitales europeas responde a tres razones principales.
En primer lugar, Trump está frustrado por no haber logrado negociar un alto el fuego y un acuerdo de paz entre Rusia y Ucrania, pese a haber afirmado que la guerra nunca habría comenzado si él hubiese estado en la Casa Blanca en 2022.
En segundo lugar, el 28 de febrero de 2026, el presidente estadounidense inició una guerra contra Irán sin consultar ni informar previamente a sus aliados de la OTAN. Comprensiblemente, los líderes europeos se mostraron reacios a proporcionar apoyo militar a la Operación Epic Fury, que terminó siendo más prolongada y difícil de lo que Trump había previsto.
En tercer lugar, el bloqueo en el estrecho de Ormuz interrumpió las cadenas globales de suministro y elevó los precios de los combustibles fósiles y fertilizantes en todo el mundo, creando una posible reacción política contra los republicanos en las elecciones legislativas estadounidenses de 2026.
A pesar de estas distracciones, los miembros europeos de la OTAN han mantenido su compromiso de apoyar a Ucrania durante el tiempo que sea necesario. Los aliados europeos de Estados Unidos alcanzaron un acuerdo tipo “cash and carry”, mediante el cual compran armas estadounidenses y las transfieren a Ucrania. Además, Estados Unidos reafirmó su compromiso de reforzar su disuasión nuclear, especialmente su tríada nuclear estratégica, que constituye el elemento definitivo de disuasión frente a la diplomacia coercitiva nuclear rusa.
Los planes estadounidenses de modernización de la tríada nuclear prevén un presupuesto de 71.400 millones de dólares para una nueva generación de misiles balísticos intercontinentales terrestres (ICBM), misiles balísticos lanzados desde submarinos (SLBM), submarinos nucleares lanzamisiles balísticos (SSBN) y bombarderos estratégicos equipados con armas Long-Range Stand-Off (LRSO), respaldados por sistemas mejorados de mando, control y comunicaciones nucleares (NC3).
Es evidente que la fuerza nuclear francesa, compuesta por varios cientos de ojivas y sistemas de lanzamiento basados en submarinos y plataformas aéreas terrestres y marítimas, no puede reemplazar la disuasión nuclear estadounidense —ni pretende hacerlo—. En cambio, el sistema francés está concebido para la disuasión nacional y, junto con la fuerza británica de submarinos balísticos, proporciona una potencial disuasión regional contra el aventurerismo nuclear ruso por debajo del umbral de las armas nucleares estratégicas.
Desde el inicio de la guerra de Rusia contra Ucrania, el presidente ruso Vladímir Putin ha recordado repetidamente a la comunidad internacional que Rusia podría recurrir al primer uso de armas nucleares tácticas o no estratégicas (NSNW) bajo determinadas condiciones adversas en una guerra convencional. Estas armas, con menor alcance y menor poder destructivo que las estratégicas, pueden lanzarse desde plataformas terrestres, marítimas y aéreas, y su número puede alcanzar las 2.000 unidades. En contraste, Estados Unidos despliega aproximadamente 200 armas nucleares no estratégicas utilizables en bases de Europa y Turquía.
Esta desigualdad numérica no es tan preocupante como parece, porque la planificación nuclear estadounidense ha cambiado desde la Guerra Fría. Los planes operativos actuales integran capacidades nucleares y convencionales, tanto cinéticas como no cinéticas, dentro de un único marco estratégico integral. Se espera que las fuerzas nucleares estadounidenses proporcionen opciones flexibles de respuesta y escalada gradual.
Con este objetivo, el Comando Estratégico de Estados Unidos (STRATCOM) reorganizó los despliegues de bombarderos y ejercicios militares para proporcionar apoyo adicional al Comando Europeo de Estados Unidos. Ahora se espera que las Fuerzas de Tarea de Bombarderos desplieguen una fuerza de bombarderos plenamente preparada en el teatro europeo cuando sea necesario, y desde la invasión rusa de Ucrania han aumentado las operaciones aéreas cerca de la frontera rusa.
Además de las armas transportadas por bombarderos, la administración Trump desea añadir al sistema la flexibilidad proporcionada por el misil de crucero nuclear lanzado desde el mar (SLCM-N), diseñado para desplegar armas de potencia variable. El objetivo del SLCM-N es disuadir el uso limitado de armas nucleares por parte de adversarios y tranquilizar a los aliados europeos y asiáticos de Estados Unidos.
Francia parte correctamente del supuesto de que la disuasión no depende únicamente del tamaño relativo de las fuerzas militares incluidas las nucleares, sino también de la percepción de determinación entre aliados y adversarios potenciales. Según Macron, Rusia no debe esperar intimidar a la Europa democrática mediante amenazas de guerra nuclear limitada, ya que desde la perspectiva rusa ese escenario parece más plausible que una guerra nuclear estratégica total. Moscú tampoco debería asumir que el apoyo francés a la OTAN impide el despliegue de plataformas nucleares francesas fuera del territorio nacional. Los ejercicios militares franceses con países de la OTAN más cercanos a la frontera rusa contribuirán a transmitir ese mensaje.
Una doctrina militar francesa más avanzada no significa un alejamiento del compromiso de Francia con la seguridad europea. Del mismo modo, tampoco constituye un sustituto de la disuasión nuclear estadounidense. Macron comprende, en el terreno de la realidad y no de la retórica, que Estados Unidos no puede separarse completamente de la OTAN, así como la OTAN no puede desvincularse de Estados Unidos.
Sin Estados Unidos, la OTAN invitaría a Europa a quedar expuesta a la coerción nuclear. Sin la OTAN, Estados Unidos sustituiría una disuasión creíble por aislamiento político y autarquía militar. Los pilares estadounidense y europeo de la OTAN, como dicen los franceses, están “condenados al éxito” juntos.
Stephen J. Cimbala es profesor distinguido de ciencias políticas en Penn State Brandywine y autor de numerosos libros y artículos sobre estudios de seguridad internacional, política de defensa, armas nucleares y control armamentístico, inteligencia y otros temas. Graduado de Penn State, obtuvo su licenciatura en Periodismo en 1965 y posteriormente su maestría en 1967 y su doctorado en Ciencias Políticas en 1969, ambos en la Universidad de Wisconsin-Madison. Ha formado parte de los consejos editoriales de diversas revistas especializadas, asesorado a múltiples agencias gubernamentales estadounidenses y contratistas de defensa, y es frecuentemente consultado por los medios sobre cuestiones de seguridad nacional.