Siete Crisis Simultáneas A Las Que China Podría Enfrentarse En 2026
China podría enfrentarse simultáneamente a siete crisis en 2026: deflación, sector inmobiliario, deuda y sistema bancario
Analistas que siguen de cerca los riesgos macroeconómicos estructurales de China advierten que, en 2026, podrían converger de manera poco habitual siete presiones desestabilizadoras al mismo tiempo. Estas presiones incluyen el creciente desequilibrio entre las contribuciones y los pagos del sistema de pensiones, el colapso de la autonomía fiscal local debido a la caída de los ingresos por venta de tierras, y un mercado inmobiliario asfixiado por la debilidad de las ventas de vivienda nueva, el aumento de las ofertas de segunda mano y la lenta absorción del exceso de inventario.
A partir de enero de 2026, analistas que observan de cerca el actual modelo de desarrollo y las tensiones políticas de la República Popular China prevén que el país se enfrentará a una confluencia de crisis económicas y estructurales cada vez más profundas. Los principales indicadores de esta situación serían una espiral deflacionaria persistente, una prolongada depresión del sector inmobiliario y un aumento de los riesgos financieros.
Una breve evaluación de las conclusiones de estos analistas chinos y de sus posibles implicaciones fue publicada a finales de diciembre de 2025 en el sitio web canadiense 51.ca. Esta plataforma es uno de los principales portales chinos de noticias en línea y redes sociales en Canadá, orientado especialmente a la comunidad chino-canadiense, y figura entre los sitios más influyentes en lengua china del país.
La relevancia de estas evaluaciones fue tal que, pese a proceder de una fuente no perteneciente al circuito mediático dominante ni a una publicación académica tradicional, sus conclusiones fueron traducidas al inglés y publicadas también en China Scope, una plataforma estadounidense especializada en el seguimiento de la evolución política y económica de China.
Indicadores Sectoriales Internos Envían Señales Negativas Para China
A finales de diciembre de 2025, los analistas se reunieron para evaluar los datos recopilados hasta ese momento. El grupo estaba compuesto por economistas y analistas de datos especializados en los riesgos macroeconómicos estructurales de la República Popular China. Su enfoque, según se indica en la fuente en chino, consistía en la elaboración de un “marco cuantitativo de indicadores intersectoriales”.
Tras su análisis, concluyeron que 2026 podría representar un punto crítico para China. En este periodo, el deterioro simultáneo de diversos sectores podría retroalimentarse mutuamente, creando un entorno propicio para la aparición de siete crisis de gran magnitud de forma concurrente.
El análisis identifica señales de alerta en siete grandes conjuntos de indicadores, cuya interacción podría amplificar o acelerar los efectos de las crisis:
En primer lugar, se observa un deterioro creciente en el equilibrio entre las contribuciones y los pagos del sistema de pensiones. El sistema chino de jubilación afronta déficits estructurales graves debido al rápido envejecimiento de la población, a las bajas tasas de natalidad que presionan el modelo contributivo y a las profundas desigualdades entre zonas urbanas y rurales, así como entre trabajadores registrados y no registrados. Esto se traduce en bajos niveles de participación, la proliferación de “cuentas vacías” y una pérdida de confianza de las generaciones jóvenes en los pagos futuros. Las reformas destinadas a adaptar el sistema como el retraso de la edad de jubilación o el fomento de pensiones privadas avanzan con dificultad frente a la velocidad del cambio demográfico y la magnitud de los problemas estructurales.
En segundo lugar, la autonomía fiscal de los gobiernos locales se encuentra al borde del colapso debido a la caída de los ingresos por venta de tierras y al aumento de la deuda oculta. La combinación de ingresos inmobiliarios desplomados, una carga de deuda masiva y una crisis inmobiliaria profunda está generando un auténtico “invierno fiscal”. El modelo tradicional mediante el cual los gobiernos locales se financiaban a través de la venta de tierras ha colapsado, dando lugar a lo que parece ser un “hundimiento a cámara lenta” que amenaza tanto el crecimiento económico como la estabilidad social.
En tercer lugar, en las principales ciudades chinas se observan movimientos simultáneos y contradictorios en las ventas de vivienda nueva, las ofertas de segunda mano y los procesos de absorción de inventarios. El volumen de viviendas sin vender es enorme y su eliminación podría llevar años. Las autoridades intentan reducir el exceso mediante la compra estatal de viviendas invendidas y la restricción de nueva oferta de suelo. Sin embargo, estas medidas están provocando una caída de la inversión de los promotores, descensos de precios —especialmente en el mercado secundario— y una reorientación estructural hacia “buenas viviendas en buenas ciudades”.
En cuarto lugar, se intensifican las señales de estrés en los bancos pequeños y medianos. Este estrés se manifiesta en el aumento de préstamos morosos, tensiones en la financiación interbancaria y aplazamientos en los reembolsos de productos de gestión de activos. Detrás de estas presiones se encuentran la prolongada debilidad del sector inmobiliario, la escasa demanda interna, las tendencias deflacionarias y el crecimiento de la deuda de los gobiernos locales. Como resultado, los márgenes de beneficio bancarios se reducen, los rendimientos caen y los impagos aumentan.
Desaceleración Industrial y Tendencias Demográficas
El quinto factor es la contracción persistente de la rentabilidad industrial, del crecimiento de la producción y de los indicadores de empleo, lo que añade presión a un mercado laboral cuya capacidad de generación de puestos de trabajo ya se había ralentizado.
El sexto factor es un declive demográfico derivado de los efectos a largo plazo de la política del hijo único y de la caída sostenida de la natalidad. La población en edad de trabajar se reduce, y las matrículas en educación preescolar muestran una desaceleración creciente.
Por último, se registra una caída generalizada de la demanda externa. Este retroceso se refleja en el debilitamiento de los pedidos de exportación, la ralentización de los envíos a los principales mercados, la disminución del consumo eléctrico en las regiones costeras y la caída del volumen de contenedores en la costa centro-oriental de China. Dado que las exportaciones constituyen uno de los motores fundamentales de la economía china, un deterioro más pronunciado en este ámbito podría desencadenar un colapso de tipo “castillo de naipes”.
Históricamente, la degradación simultánea de estos siete conjuntos de indicadores en un periodo de 12 a 18 meses es un fenómeno poco común. Sin embargo, para la segunda mitad de 2025, muchos de estos indicadores ya habían superado umbrales críticos de alerta y habían comenzado a deteriorarse de manera conjunta.
Consideradas en su conjunto, todas estas dinámicas incrementan de forma excepcionalmente peligrosa el riesgo de una “resonancia de frustración” sistémica en los fundamentos fiscales, financieros, demográficos y económicos de China. Si estas condiciones se consolidan y se vuelven persistentes, la siguiente fase podría ser una ruptura de la estabilidad interna en la República Popular China.
- Reuben F. Johnson cuenta con treinta y seis años de experiencia en análisis y periodismo especializado en sistemas de armamento extranjeros, tecnologías de defensa y políticas internacionales de exportación de armas. Es director de investigación de la Fundación Casimir Pulaski. Asimismo, figura entre los supervivientes de la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022. Ha trabajado durante muchos años como analista de tecnología extranjera en la industria de defensa estadounidense y posteriormente como consultor para el Departamento de Defensa de EE. UU., la Marina, la Fuerza Aérea, así como para los gobiernos del Reino Unido y Australia. En 2022 y 2023 recibió premios consecutivos por su labor periodística en el ámbito de la defensa. Es licenciado por la Universidad de DePauw y posee una maestría en estudios soviéticos y rusos por la Universidad de Miami (Ohio). Reside en Varsovia.
Fuente:https://www.19fortyfive.com/2026/01/chinas-7-simultaneous-crises-of-2026/