¿Por qué Trump Bombardeó Al ISIS En Nigeria Durante La Navidad?

Esto podría no ser un ataque aislado llevado a cabo con fines de política interna; por el contrario, podría constituir el inicio de una campaña destinada a desvincular a Nigeria del bloque BRICS y a inducirla a reasumir el papel de ejecutor regional de Occidente.

En un anuncio realizado el día de Navidad, Trump sorprendió al mundo al declarar que Estados Unidos había bombardeado a “la escoria terrorista del ISIS en el noroeste de Nigeria”. El gobierno nigeriano actuó en cooperación con esta operación. La declaración se produjo tras el intento de Trump, el pasado otoño, de atraer la atención internacional sobre la masacre de cristianos en el norte de Nigeria, un episodio que fue analizado en su momento. En dicho análisis se concluía que Estados Unidos podría perseguir objetivos como “el derecho a atacar ocasionalmente a los islamistas en la región, el establecimiento de al menos una base militar, el alejamiento de Nigeria del BRICS y su reincorporación al rol de ejecutor de Occidente”.

En la coyuntura actual, el primero de estos objetivos parece haberse materializado. El hecho de que Trump optara por bombardear al ISIS en Nigeria precisamente el día de Navidad responde, con toda probabilidad, a un cálculo político orientado a maximizar su impacto entre su base electoral. La elección del momento dificulta, además, que sus adversarios critiquen la decisión. Por lo tanto, esta acción podría ir más allá de un gesto puntual dirigido a la política interna. Aunque el despliegue de tropas terrestres estadounidenses parece poco probable, no pueden descartarse nuevos ataques, potencialmente coordinados con operaciones terrestres nigerianas en la región.

La nueva Estrategia de Seguridad Nacional sostiene que es necesario “mantener cautela frente al resurgimiento de la actividad terrorista islamista en ciertas regiones de África, evitando al mismo tiempo una presencia o compromisos estadounidenses a largo plazo”. En este marco, resulta más razonable actuar de manera coordinada con fuerzas locales que intentar contener estas amenazas de forma unilateral. Para facilitar la coordinación de una campaña en el norte de Nigeria, podría establecerse una presencia militar estadounidense no oficial, compuesta probablemente por fuerzas especiales y/o agentes de inteligencia, lo que permitiría alcanzar el segundo de los objetivos mencionados.

A cambio de ayudar a Nigeria a neutralizar al menos a una parte de los grupos terroristas que desde hace tiempo desestabilizan el país —una tarea que las fuerzas armadas nacionales no han logrado cumplir debido a la corrupción y al débil liderazgo—, Estados Unidos probablemente esperará obtener un acceso privilegiado al emergente sector minero nigeriano. Este punto, ya abordado en el análisis mencionado en la introducción, se alinea con el tercer objetivo: distanciar a Nigeria del BRICS y permitir a Estados Unidos superar a China en la competencia por estos recursos estratégicos.

La consecución de los tres primeros objetivos allanaría el camino para el cuarto y último: que Nigeria reasuma un papel de liderazgo regional bajo la tutela estadounidense. Washington observa con inquietud la Alianza/Confederación del Sahel, alineada con Rusia. Tras su última cumbre, sus miembros Burkina Faso, Malí y Níger anunciaron la creación de un batallón militar conjunto para hacer frente de manera más eficaz a las amenazas terroristas. Aunque, en apariencia, sus objetivos de lucha antiterrorista coinciden con los intereses de Estados Unidos, el modelo multipolar que promueven no sirve a dichos intereses.

Los sucesivos golpes militares de carácter patriótico en estos países han eliminado la influencia francesa y, por extensión, occidental sobre las fuerzas armadas y el liderazgo político. Esta situación ha abierto enormes oportunidades mineras para Rusia, incluido el uranio de Níger, país fronterizo con las zonas afectadas por el conflicto en el norte de Nigeria. En consecuencia, cabe suponer que Estados Unidos aspira a ejercer un “liderazgo desde la retaguardia”, permitiendo que Nigeria restablezca la influencia occidental en el Sahel en su nombre, aunque probablemente no de manera inmediata, sino a medio plazo.

Aún es prematuro determinar si este escenario podría desembocar en una invasión de Níger respaldada por Estados Unidos a través de Nigeria, posibilidad que surgió tras el golpe de Estado ocurrido en el verano de 2023. Después de todo, atraer a la junta a la propia órbita o fomentar un nuevo golpe de Estado serían vías más sencillas para romper sus vínculos con la Alianza/Confederación del Sahel. No obstante, los ataques aéreos estadounidenses contra el ISIS se llevaron a cabo en una zona muy cercana a la frontera con Níger. Por ello, no puede descartarse que, en algún momento, estas operaciones se extiendan más allá de la frontera con el fin de preparar el terreno para una eventual intervención nigeriana con respaldo estadounidense.

Fuente:https://korybko.substack.com/p/whyd-trump-bomb-isis-in-nigeria-on