Los Conflictos, Los Recortes De Financiación y Las Cadenas De Suministro Agravan El Hambre Mundial.
El informe analiza 13 focos de hambre aguda en los que se prevé un agravamiento de la inseguridad alimentaria aguda durante 2026. Entre las zonas de mayor preocupación figuran Yemen, Palestina, Sudán, Sudán del Sur, Somalia, Nigeria y Haití. El conflicto sigue siendo la principal causa de la inseguridad alimentaria en 12 de los 13 focos identificados.
El informe señala que los niveles de conflicto se han duplicado en los últimos cinco años y que, en 2025, una de cada seis personas en el mundo estuvo expuesta a la violencia armada. Asimismo, estima que 117,3 millones de personas se encontraban desplazadas por la fuerza en 2025, una situación que ejerce una enorme presión sobre las comunidades de acogida y agrava la inseguridad alimentaria.
El documento también advierte de que el riesgo de hambruna persiste en múltiples regiones. Destaca que Sudán atraviesa una de las peores crisis alimentarias del mundo y que también existen riesgos de hambruna en Yemen, Gaza, Sudán del Sur y Somalia.
Además, el informe identifica a Nigeria y Somalia como los principales focos de preocupación debido al deterioro de las previsiones, que apuntan a que una parte importante de sus poblaciones podría enfrentarse a niveles catastróficos de inseguridad alimentaria durante el período analizado. Entre todas las zonas de riesgo, se estima que Nigeria albergará el mayor número de personas afectadas por inseguridad alimentaria aguda, con aproximadamente 34,8 millones de habitantes.
Más allá de los conflictos, que continúan siendo la principal causa de la inseguridad alimentaria, las presiones económicas y las interrupciones en las cadenas de suministro están creando nuevas vulnerabilidades. Durante la presentación del informe el 18 de junio, representantes del Programa Mundial de Alimentos (PMA/WFP) y de la FAO advirtieron de que las perturbaciones en las rutas comerciales mundiales podrían agravar aún más la crisis alimentaria.
Según funcionarios de la FAO, aproximadamente una cuarta parte del suministro mundial de petróleo y un tercio del comercio global de fertilizantes transitan por el estrecho de Ormuz. Cualquier interrupción en esta vía estratégica podría elevar los precios de los combustibles, aumentar los costes del transporte y de los seguros, así como encarecer los fertilizantes.
La FAO advierte de que estos efectos en cadena podrían incrementar los costes de las operaciones humanitarias, elevar los precios de los alimentos y retrasar la entrega de ayuda a las poblaciones que ya sufren inseguridad alimentaria aguda.
Para los hogares cuyo poder adquisitivo ya es extremadamente reducido y para las organizaciones humanitarias, cuyos presupuestos permanecen bajo una presión constante, un aumento de estos costes podría tener consecuencias especialmente graves.
El PMA y la FAO también alertan sobre el aumento de los riesgos climáticos. Ambas organizaciones destacan que El Niño podría provocar patrones irregulares de precipitaciones capaces de alterar la producción agrícola local en numerosas regiones vulnerables.
Mientras tanto, los recursos disponibles para responder a estas crisis continúan disminuyendo. Según el PMA y la FAO, la financiación destinada a las organizaciones humanitarias cayó aproximadamente un 59 % entre 2022 y 2025, hasta niveles que no se registraban desde el período 2016-2017.
Durante ese mismo período, la proporción de la población afectada por altos niveles de inseguridad alimentaria aguda se duplicó. Esto significa que las organizaciones humanitarias deben atender al doble de personas necesitadas con menos de la mitad de los recursos disponibles en comparación con 2016-2017. La combinación de una financiación decreciente y un aumento constante de la inseguridad alimentaria está obligando a estas organizaciones a reducir su asistencia precisamente cuando las necesidades siguen creciendo.
En respuesta a una pregunta de Inter Press Service (IPS) sobre las interrupciones en las cadenas de suministro y las estrategias de mitigación de riesgos, el director de la Oficina de Emergencias y Resiliencia de la FAO, Rein Paulsen, sostuvo que fortalecer la producción local de alimentos forma parte de la solución. Señaló además que una inversión de 17,7 millones de dólares permitió generar en Sudán una producción de alimentos valorada en aproximadamente 515 millones de dólares. Añadió que, en determinadas condiciones, la producción de mijo ha beneficiado a cientos de miles de hogares incluso en medio del conflicto y de las interrupciones logísticas. «Dar mayor prioridad a la producción local es parte de la respuesta», afirmó Paulsen.
Según los datos de la FAO citados por Paulsen, el programa de producción de mijo generó alimentos por un valor aproximado de 29 dólares por cada dólar invertido. Tanto el PMA como la FAO subrayan que muchas de las hambrunas actuales son previsibles y evitables, y destacan que una financiación sostenible, el acceso humanitario y la intervención temprana siguen siendo elementos esenciales para impedir que la inseguridad alimentaria evolucione hacia una catástrofe.
- Maximilian Malawista es analista de datos y reportero en prácticas de la oficina de Inter Press Service (IPS) ante las Naciones Unidas en Nueva York. Sigue de cerca las relaciones internacionales, el comercio mundial y las crisis humanitarias desde la sede de la ONU.