Los Códigos De La Política Exterior De Türkiye

La política exterior activa de Türkiye y las relaciones positivas que mantiene con prácticamente todos los Estados algo poco habitual entre las potencias con una de las tres mayores redes diplomáticas del mundo despiertan un gran interés tanto dentro del país como en el ámbito internacional. En este artículo analizaremos los códigos que orientan la política exterior turca, seguida con especial atención por la opinión pública mundial.

En numerosas intervenciones, el ministro de Asuntos Exteriores, Hakan Fidan, ha afirmado que el actual sistema internacional atraviesa una profunda crisis, situación que define como una «turbulencia geopolítica». Por su parte, el presidente Recep Tayyip Erdoğan sostiene desde 2013 que el sistema internacional vigente, basado en la hegemonía de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas establecido tras la Segunda Guerra Mundial, genera crisis a escala global. Según Erdoğan, es posible construir una alternativa, una idea que resume en los lemas «El mundo es más grande que cinco» y «Un mundo más justo es posible».

Hakan Fidan identifica tres causas fundamentales del bloqueo del sistema internacional. La primera es la insuficiencia institucional, derivada de la incapacidad de las organizaciones internacionales para responder con eficacia a las crisis multidimensionales actuales. La segunda es la transición de un orden unipolar hacia una estructura multipolar, que ha dado lugar al surgimiento de nuevos centros de poder. La tercera es la transformación digital impulsada por ámbitos como la inteligencia artificial y el ciberespacio, que está alterando los paradigmas tradicionales de la seguridad. En palabras del ministro Fidan: «El mundo intenta resolver las crisis de hoy con las herramientas del pasado; eso ya no es posible», subrayando así la necesidad de un cambio de paradigma en el sistema internacional.

En un período en el que las grandes potencias se están retirando gradualmente de sus compromisos tradicionales en materia de seguridad, Ankara está construyendo su nueva visión de política exterior sobre los conceptos de «asumir un papel activo», «diplomacia responsable» y «responsabilidad regional». Aprovechando su posición geográfica estratégica, Türkiye aspira a desempeñar el papel de potencia equilibradora en una vasta región que se extiende desde el mar Negro hasta Oriente Medio y desde el Cáucaso hasta África. La política exterior turca propone un nuevo modelo en el que las crisis regionales sean resueltas por los propios países de la región, mediante mecanismos de cooperación regional y sin depender de potencias hegemónicas.

Prioridades de la Política Exterior

Antes de abordar los principios que orientan la política exterior de Türkiye, resulta útil detenerse en sus prioridades, ya que ello permite comprender mejor el marco general de su actuación internacional.

El ministro de Asuntos Exteriores, Hakan Fidan, ha explicado en diversas entrevistas y discursos las áreas geográficas de cooperación y las prioridades de la política exterior turca. La principal prioridad de Türkiye es el restablecimiento de la estabilidad en su entorno inmediato, lo que implica reducir los conflictos, poner fin a las guerras y eliminar los focos de inestabilidad en Oriente Medio, el Cáucaso, los Balcanes, el mar Negro, el Mediterráneo y el mar Egeo. Más allá de estas regiones, toda África, América del Sur, Asia-Pacífico y los países de la ASEAN constituyen otros espacios donde Türkiye ha desarrollado importantes relaciones de cooperación durante los últimos años.

La política exterior turca sostiene que, en un período en el que Estados Unidos está redefiniendo sus prioridades estratégicas, una cooperación más estrecha y una mayor coordinación entre potencias medias como Türkiye, Japón, Corea del Sur, Australia, Canadá, Arabia Saudí, Alemania, Francia y el Reino Unido contribuirían de manera significativa a la estabilidad internacional.

Principios que Orientan la Política Exterior Turca

Tanto el presidente Recep Tayyip Erdoğan como el ministro Hakan Fidan defienden de manera constante, en todos los foros internacionales, la necesidad de construir un sistema internacional inclusivo, eficaz, justo y seguro, basado en la solidaridad en lugar de la polarización, como vía para resolver los problemas regionales y globales.

Fidan representa una visión que, en lugar de interpretar los asuntos internacionales a través de los conceptos y marcos colonialistas y orientalistas producidos por Occidente, prefiere definirlos mediante categorías fundamentadas en la profundidad histórica y cultural de la nación turca, desarrollando estrategias propias. El objetivo fundamental de la estrategia denominada por Erdoğan «El Siglo de Türkiye» consiste en convertir al país en un centro de atracción regional mediante una concepción estratégica capaz de establecer sus propias reglas, construir sus propios conceptos y desempeñar un papel de actor global equilibrador dentro del nuevo orden mundial multipolar. La política exterior al servicio de este objetivo no se limita a una visión estrecha centrada exclusivamente en los intereses nacionales, sino que adopta una perspectiva mucho más amplia basada en los principios de justicia global, representación equitativa y multilateralismo.

Aunque algunos analistas califican la nueva política exterior de Türkiye como la «Doctrina Hakan Fidan», las reiteradas referencias del ministro a la «razón de Estado» y a la «coordinación institucional» indican claramente que las decisiones no responden a preferencias individuales, sino a la continuidad del Estado. Su afirmación de que «la política exterior de Turquía no se configura según los acontecimientos del día» refleja que las decisiones diplomáticas no son reacciones coyunturales, sino el resultado de análisis, conocimiento y una visión estratégica de largo plazo. De igual manera, el presidente Erdoğan ha insistido en numerosas ocasiones en que las decisiones no se toman en función de cálculos políticos inmediatos, sino sobre la base de la memoria histórica, la experiencia institucional y la tradición acumulada durante miles de años por el Estado turco. En este sentido, la Declaración con motivo del 80.º aniversario de la Organización Nacional de Inteligencia (MİT), publicada el 6 de enero de 2007 y considerada un documento de referencia de la estrategia nacional, ya señalaba con notable precisión la necesidad de transformar el orden internacional y anticipaba los objetivos y preparativos institucionales de Turquía para la nueva etapa.

Naturalmente, en la configuración de esta política exterior y en la credibilidad que proyecta ante sus interlocutores internacionales ha desempeñado un papel relevante el perfil personal de Hakan Fidan, moldeado por su experiencia tanto en inteligencia como en diplomacia. Su estilo de gestión, descrito con frecuencia como «poder silencioso», se caracteriza por mantenerse alejado del populismo, actuar con realismo geopolítico y combinar un enfoque técnico, sereno y prudente con una firme determinación.

En las entrevistas, conferencias y artículos de Hakan Fidan aparecen de manera recurrente una serie de conceptos fundamentales que definen los parámetros y objetivos de la política exterior turca.

Ganar-Ganar (Win-Win)

Este principio propone sustituir la lógica del «juego de suma cero», según la cual el beneficio de una parte implica necesariamente la pérdida de la otra, por una cooperación basada en intereses compartidos que permita beneficios mutuos. El objetivo es construir relaciones internacionales centradas en ámbitos generadores de prosperidad común como la economía, el comercio, la energía o la logística en lugar de la confrontación. Se trata de una estrategia cooperativa destinada a ampliar el beneficio colectivo para que todas las partes obtengan ventajas. Este enfoque ha encontrado una de sus aplicaciones más visibles en África, un continente históricamente explotado por las potencias occidentales. Del mismo modo, Türkiye ha reforzado su credibilidad como mediador y facilitador en diversas crisis regionales al promover sistemáticamente este principio de beneficio mutuo entre las partes.

Apropiación Regional

Este principio sostiene que los problemas de una región deben ser resueltos por los propios actores regionales, sin depender de actores externos o de potencias hegemónicas. Para ello, cada Estado debe asumir la responsabilidad de proteger los derechos e intereses de sus vecinos, garantizar su seguridad, preservar la estabilidad regional y actuar con espíritu de solidaridad, entendiendo que todos forman parte inseparable de un mismo espacio geográfico.

Según esta visión, el expansionismo israelí y el sectarismo especialmente la división entre suníes y chiíes constituyen algunos de los principales desafíos para Oriente Medio. Antes de incrementar sus capacidades militares de disuasión frente a amenazas externas, los países de la región necesitan construir una confianza mutua sólida y duradera. Ello exige respetar la independencia, la soberanía y la integridad territorial de todos los Estados, coordinar las capacidades defensivas para proteger la seguridad colectiva y cooperar contra el terrorismo desestabilizador. Cuando ningún Estado pretenda dominar a otro, las relaciones se basen en la cooperación constructiva y cada país considere también la seguridad de sus vecinos como parte de su propia seguridad, será posible alcanzar una paz estable.

Con este objetivo, Türkiye ha impulsado mecanismos específicos de cooperación regional con los países de Oriente Medio, el Cáucaso Meridional y los Balcanes, situándose no solo como participante, sino como un actor con vocación de contribuir a la construcción del orden regional.

Inclusividad Regional

La inclusividad regional implica que ningún actor quede excluido de los procesos destinados a garantizar la estabilidad regional y que las relaciones entre los países vecinos se institucionalicen sobre la base de intereses comunes. Según Hakan Fidan, resulta imprescindible que los países de la región desarrollen mecanismos propios para resolver conjuntamente sus problemas y construir un orden basado en la confianza mutua. Para lograrlo, sostiene que es necesario abandonar los discursos de hegemonía turca, árabe o persa y dejar atrás cualquier aspiración imperial.

En una entrevista concedida a Nikkei Asia, Fidan afirmó que podría establecerse una nueva plataforma de cooperación integrada por Türkiye, Pakistán, Arabia Saudí, Egipto y los países del Golfo, y añadió que, si las circunstancias lo permitieran en el futuro, también podrían incorporarse Irán e Israel. Estas declaraciones ilustran con claridad el alcance de la visión turca de una arquitectura regional inclusiva.

Cooperación Multirregional

Este concepto refleja la estrategia de Türkiye de aprovechar su posición geopolítica situada en la intersección de Asia, Europa y África y su amplia capacidad diplomática para establecer asociaciones simultáneas y multinivel en distintos espacios geográficos y políticos.

Desde esta perspectiva, Türkiye no debe quedar vinculada exclusivamente a un único eje geopolítico ni únicamente a Occidente ni únicamente a Oriente, sino actuar como un actor central capaz de desempeñar, al mismo tiempo, un papel constitutivo y de liderazgo en múltiples entornos estratégicos. En consecuencia, Ankara amplía su margen de maniobra más allá de su hinterland tradicional Oriente Medio, los Balcanes y el Cáucaso, desarrollando nuevas iniciativas institucionales hacia los centros emergentes del poder mundial. Estrategias como la «Apertura hacia África» y «Nueva Asia» forman parte de esta visión. Asimismo, la transformación de su posición como puente geoestratégico en una fuente permanente de poder mediante corredores comerciales, rutas energéticas, infraestructuras y redes digitales que conecten los ejes este-oeste y norte-sur constituye uno de los instrumentos fundamentales de esta estrategia de cooperación multirregional.

Compartimentación

Este principio, que puede traducirse como «compartimentación de las relaciones», parte de la idea de que una crisis surgida en un ámbito de las relaciones bilaterales no debe contaminar ni paralizar la cooperación existente en otros ámbitos. Su objetivo es impedir que un único problema provoque la ruptura total de las relaciones entre dos Estados, gestionando los distintos asuntos de manera separada e independiente, como si cada uno se desarrollara en un compartimento distinto.

Este enfoque pragmático, impulsado por Hakan Fidan durante su etapa al frente de la Organización Nacional de Inteligencia (MİT), permitió mantener abiertos los canales de diplomacia discreta o diplomacia de inteligencia incluso cuando las relaciones políticas oficiales atravesaban períodos de tensión. Gracias a esta estrategia, Türkiye logró evitar la ruptura de sus relaciones tanto con Rusia como con Estados Unidos durante diversas crisis, preservando y ampliando así su margen de maniobra diplomático.

Microregionalismo

El microregionalismo surge como respuesta a las limitaciones institucionales de las grandes organizaciones internacionales, cuya lentitud y rigidez dificultan la resolución eficaz de las crisis contemporáneas. Frente a esta realidad, propone la creación de alianzas flexibles, funcionales y adaptadas tanto al problema como al espacio geográfico específico.

Este enfoque, orientado a la rapidez y a la obtención de resultados, plantea que, en lugar de depender de grandes organizaciones internacionales como las Naciones Unidas o la OSCE, conviene establecer mecanismos reducidos de cooperación, integrados únicamente por los actores directamente implicados en el problema y organizados en formatos flexibles de tres o cuatro miembros. Entre los ejemplos más representativos de esta estrategia figuran la Iniciativa de Cooperación contra las Minas en el Mar Negro (MCM Black Sea), el formato «3+3» para el Cáucaso y el Proceso de Astaná.

Conectividad

El concepto de conectividad pretende transformar a Türkiye, situada en la intersección de Asia, Europa y África, de un simple país de tránsito para mercancías y energía en un auténtico centro geoestratégico de alcance internacional. El objetivo no se limita a conectar continentes a través del territorio turco mediante corredores comerciales, energéticos, infraestructuras y redes digitales, ni únicamente a construir y gestionar dichas rutas, sino también a convertir a Türkiye en un actor central (hub) donde se determinen los precios, se almacene la energía y se gestione el comercio regional e intercontinental.

En el marco de esta estrategia, proyectos como la Ruta del Desarrollo (Development Road), el Corredor Medio Transcaspiano Este-Oeste y el Ferrocarril de Alta Velocidad Arabia Saudí-Turquía reflejan la aspiración de Ankara de convertirse en uno de los principales ejes de la logística global.

Al mismo tiempo, al servir de puente entre las abundantes reservas de petróleo y gas natural de Asia y Oriente Medio y los mercados europeos, Türkiye refuerza su posición como un centro crítico para la seguridad del suministro energético del mundo occidental.

La Adaptación Estructural de Türkiye a la Nueva Política Exterior

Para alcanzar los objetivos estratégicos expresados mediante los conceptos que orientan su política exterior, Türkiye ha emprendido un proceso de reestructuración tanto de su perspectiva estratégica como de sus relaciones internacionales. Esta transformación puede resumirse en tres conceptos fundamentales: Autonomía Estratégica, Flexibilidad Estratégica y Poder Inteligente (Smart Power).

Autonomía Estratégica

La autonomía estratégica parte del principio de que Türkiye debe ser capaz de tomar decisiones independientes en política exterior y en ámbitos como la defensa y las tecnologías críticas, sin depender de las grandes potencias, y de aplicar dichas decisiones conforme a sus propios intereses nacionales.

La persistente negativa de la Unión Europea a modificar su postura respecto a la adhesión de Türkiye, las crisis y embargos que ha experimentado con algunos de sus aliados de la OTAN y que han afectado a su seguridad, así como la aparición de un nuevo orden internacional multipolar, hicieron necesario que Ankara desarrollara una estrategia de autonomía estratégica sin quedar vinculada a un único bloque.

Sobre esta base, y pese a ser miembro de la OTAN, Türkiye ha ampliado su influencia hacia Rusia y China, así como hacia África, América Latina y Asia Central especialmente a través de la Organización de Estados Turcos, al tiempo que ha profundizado sus relaciones con estructuras económicas no occidentales como los BRICS, la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) y la ASEAN.

El desarrollo de la industria nacional de defensa ha proporcionado a Ankara una capacidad de disuasión militar y de actuación independiente que se ha convertido en un importante instrumento diplomático para establecer nuevas alianzas y modificar los equilibrios geopolíticos. Al mismo tiempo, una industria de defensa cada vez más avanzada ha reforzado el papel central de Türkiye dentro de la OTAN y ha fortalecido su posición negociadora frente a los países occidentales.

El apoyo militar prestado a Azerbaiyán durante la guerra de Karabaj, junto con el establecimiento de bases militares y el despliegue operativo en países como Catar, Siria, Irak, Libia y Somalia, han dotado a Türkiye de la capacidad de intervenir directamente en las crisis de su entorno regional.

Uno de los resultados más visibles de esta autonomía estratégica es que actualmente se debate la posible creación de una alianza militar regional, abierta a futuras ampliaciones, en la que participarían Türkiye miembro de la OTAN junto con Pakistán, Arabia Saudí, Egipto y Catar.

Flexibilidad Estratégica

La flexibilidad estratégica se refiere a la capacidad de mantener, mediante una diplomacia multidimensional, relaciones simultáneas con distintos bloques y centros de poder.

Este enfoque permite adaptar las posiciones diplomáticas a las circunstancias cambiantes, ampliar las opciones estratégicas, evitar quedar atrapado entre los grandes equilibrios internacionales, crear espacios alternativos de actuación, reaccionar con rapidez ante los acontecimientos y convertir las crisis en oportunidades. A medida que aumenta la autonomía estratégica de Türkiye, también se fortalece su flexibilidad estratégica.

Poder Inteligente (Smart Power)

El poder inteligente consiste en la capacidad del Estado para combinar de forma estratégica y complementaria los instrumentos de poder duro como las capacidades militares con los recursos de poder blando, entre ellos la diplomacia, la cultura, la ayuda humanitaria, la cooperación para el desarrollo y la protección de las comunidades afines, con el fin de alcanzar sus objetivos nacionales.

Türkiye, considerada uno de los países que más ayuda humanitaria proporciona en proporción a su renta nacional, aplica esta estrategia coordinando sus instituciones de poder duro como las Fuerzas Armadas Turcas (TSK) y la Organización Nacional de Inteligencia (MİT) con sus organismos de poder blando, entre ellos la Agencia Turca de Cooperación y Coordinación (TİKA), la Autoridad de Gestión de Desastres y Emergencias (AFAD), el Instituto Yunus Emre, la Presidencia de Asuntos Religiosos (Diyanet) y la Presidencia para los Turcos en el Extranjero y las Comunidades Afines (YTB), concentrando su actuación de manera coordinada en las mismas áreas geográficas.

En la práctica, Türkiye figura entre los pocos países que combinan simultáneamente la disuasión militar con la mediación diplomática, convirtiendo esta integración de poder duro y poder blando en uno de los rasgos distintivos de su política exterior.

Fuente:https://www.sde.org.tr/sinan-tavukcu/genel/turk-dis-politikasinin-kodlari-kose-yazisi-65710