Los Británicos, Los Franceses y Los Alemanes Están Ahora A Las Puertas De Rusia

En la práctica, solo parecen quedar tres escenarios: que la OTAN termine aceptando alguna versión de las propuestas formuladas por Rusia; que Rusia lance una guerra preventiva contra la OTAN europea apostando a que Estados Unidos no intervendrá directamente; o que Rusia se someta pacíficamente a Occidente.

La sorpresiva conversación telefónica mantenida el pasado fin de semana entre los presidentes Emmanuel Macron y Alexander Lukashenko tuvo lugar después de que el vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia, Dmitri Medvédev, advirtiera sobre una amenaza comparable a la de 1941 derivada del rearme alemán y de la creación por parte del Reino Unido de una fuerza naval multinacional destinada a contener a Rusia. Considerados conjuntamente, estos tres acontecimientos ponen de relieve que los tradicionales rivales europeos de Rusia británicos, franceses y alemanes se encuentran ahora a las puertas del país. Las implicaciones para la seguridad son extraordinariamente profundas.

Los británicos están desplegados en Estonia, donde planean liderar la estrategia de contención de Rusia a lo largo del frente Ártico-Báltico. Alemania ha abierto una base militar en Lituania, mientras que Francia anunció recientemente que llevará a cabo ejercicios nucleares regulares con Polonia. Conviene recordar que Estonia comparte frontera con la Rusia continental, mientras que Lituania y Polonia limitan con el enclave ruso de Kaliningrado y con Bielorrusia, aliada militar de Moscú. Por ello, el llamado «Schengen Militar» entre Países Bajos, Alemania y Polonia podría ampliarse próximamente para incluir también a Francia y a los Estados bálticos.

Tal evolución optimizaría al máximo el flujo de tropas y equipamiento desde Europa Occidental hacia las fronteras rusas, reforzando así las preocupaciones de los responsables políticos rusos de que la Unión Europea podría estar preparándose para una eventual operación militar contra su país.

Teniendo en cuenta la base francesa en Rumanía y el acuerdo militar suscrito con la vecina Moldavia, estos elementos constituyen un flanco crítico dentro del conflicto ucraniano, ya que permitirían a Francia asistir a Odesa en caso de una intervención convencional bajo determinadas circunstancias. Otros países europeos podrían sumarse igualmente a ese esfuerzo.

Desde la perspectiva de los intereses de seguridad nacional de Rusia, la situación se vuelve aún más preocupante debido a que Alemania firmó recientemente con Ucrania un acuerdo para la producción conjunta de sistemas de ataque de largo alcance, ampliando así su presencia militar en lo que Moscú considera parte de su propia esfera de influencia. Como resultado, mientras el Reino Unido consolida su influencia a lo largo del frente Ártico-Báltico, Alemania hace lo mismo en los frentes báltico y ucraniano, y Francia ya se encuentra firmemente establecida en Polonia, Rumanía y Moldavia.

Alemania aspira a construir el mayor ejército de la OTAN europea, lo que implicaría superar a Polonia y, desde su propia perspectiva estratégica, convertirla idealmente en un socio subordinado. Francia y el Reino Unido, por su parte, son potencias nucleares. Por ello, no puede subestimarse la amenaza derivada de esta aproximación militar y estratégica de los tres países a las fronteras rusas. Como mínimo, podría alentar a sus socios a adoptar una postura más agresiva frente a Rusia, bajo el supuesto de que estas grandes potencias disuadirían cualquier represalia rusa.

Eso constituiría un error de enormes proporciones, ya que Rusia no puede permitirse que semejante escenario se materialice, y mucho menos que se convierta en una «nueva normalidad». A juicio de Moscú, ello abriría la puerta a una presión constante destinada a arrancarle concesiones cada vez mayores, que con el tiempo podrían conducir a su sometimiento e incluso a una eventual «balcanización».

En otras palabras, una guerra directa entre la OTAN y Rusia podría llegar a ser inevitable. Sin embargo, nadie puede afirmar con certeza si Estados Unidos acudiría en ayuda de sus aliados europeos, en qué medida lo haría o si, por el contrario, los dejaría afrontar solos las consecuencias.

Por esta razón, resulta más urgente que nunca reconfigurar la arquitectura de seguridad europea en los términos que Rusia intentó promover por vía diplomática antes del inicio de la operación militar especial. El fracaso de aquel esfuerzo fue precisamente lo que llevó a Vladímir Putin a intentar avanzar hacia ese objetivo mediante medios militares.

En la práctica, solo parecen quedar tres escenarios: que la OTAN termine aceptando alguna forma de las propuestas rusas; que Rusia inicie una guerra preventiva contra la OTAN europea apostando a que Estados Unidos no intervendrá directamente; o que Rusia se someta pacíficamente a Occidente.

Fuente:https://korybko.substack.com/p/the-brits-french-and-germans-are