Los ataques Contra Venezuela No Alentará́n A China A Invadir Taiwán
Los Ataques De Trump Contra Venezuela No Alentará́n A China A Invadir Taiwán
Existen razones válidas para criticar la decisión del presidente Trump de atacar Venezuela; pero entre ellas no figura la idea de que dichas acciones otorguen a China una “luz verde” para atacar Taiwán.
La decisión del presidente Donald Trump de atacar Venezuela y capturar al presidente Nicolás Maduro ha generado en Estados Unidos un intenso debate sobre lo que esto significa para las ambiciones chinas respecto a Taiwán. Algunos temen que China pueda utilizar las acciones unilaterales de Trump como precedente para secuestrar al presidente de Taiwán; otros sostienen que Estados Unidos ha perdido su superioridad moral para intervenir en nombre de Taiwán. En realidad, las acciones de Trump en Venezuela tendrán muy poco impacto en los cálculos del líder chino, Xi Jinping.
En primer lugar y de manera fundamental, China no se ha abstenido de atacar Taiwán porque esté esperando que Estados Unidos cree un precedente. Por el contrario, China no ha atacado Taiwán porque no está segura de poder hacerlo a un coste aceptable. Si China desarrolla una fuerza militar que crea capaz de aplastar a Taiwán y derrotar a una coalición liderada por Estados Unidos, el equilibrio en el Estrecho de Taiwán cambiará de forma radical. Pero hasta que llegue ese día, Pekín continuará con su estrategia de coerción, basada en el desgaste psicológico del pueblo taiwanés, con el objetivo de forzar a Taiwán a sentarse a la mesa de negociaciones. Los ataques de Estados Unidos contra Venezuela no alteran ese equilibrio.
En segundo lugar, China entiende claramente que las operaciones estadounidenses en Venezuela no ofrecen un modelo aplicable a una eventual operación contra Taiwán. Hasta ahora, las acciones de Estados Unidos se han limitado a derrocar al liderazgo venezolano, con muy poca planificación sobre lo que vendría después. A pesar de las declaraciones de Trump sobre que Estados Unidos “administraría” Venezuela, los detalles han sido extremadamente escasos. China, en cambio, pretende gobernar Taiwán de manera indefinida. Para lograrlo, es casi seguro que intentaría eliminar al liderazgo político y militar taiwanés como parte de un ataque a gran escala. Sin embargo, Pekín no se hace ilusiones de que esto, por sí solo, provocaría el colapso de la sociedad taiwanesa y conduciría a la unificación. Al contrario, es evidente que China tendría que desembarcar cientos de miles de soldados en la isla, conquistar ciudades e imponer la ley marcial a veintitrés millones de personas. En consecuencia, China se enfrenta a una tarea mucho más difícil que la que Estados Unidos ha afrontado en Venezuela, lo que refuerza el efecto disuasorio.
En tercer lugar, aunque las acciones de Trump hayan violado el derecho internacional, China no cree que el derecho internacional sea aplicable a la cuestión de Taiwán. Pekín no considera a Taiwán un Estado soberano ni a sus líderes como gobernantes legítimos de un país. Por el contrario, insiste en que Taiwán es un asunto interno, lo que le otorga, a sus ojos, un margen de maniobra casi ilimitado en el Estrecho de Taiwán. Para los dirigentes chinos, las normas de soberanía nunca han sido aplicables a Taiwán; por lo tanto, aquello que Trump haya violado resulta irrelevante para sus cálculos.
En cuarto lugar, el ataque contra Venezuela puede dificultar que Estados Unidos articule una justificación moral para intervenir en defensa de Taiwán si China lanzara un ataque; sin embargo, este obstáculo no impediría la intervención. La realidad de la política internacional es simple: si Estados Unidos cree que defender a Taiwán es un interés nacional vital, lo hará. China lo comprende. El ataque a Venezuela refuerza una convicción largamente sostenida en Pekín: que el llamado orden internacional basado en reglas es, en gran medida, una fachada destinada a encubrir la primacía estadounidense.
En quinto y último lugar, China intentará utilizar las acciones de Trump para presentar a Estados Unidos como una potencia irresponsable que desprecia el derecho internacional y genera caos; pero esto no afectará la disposición de los aliados de Estados Unidos a contribuir a una intervención liderada por Washington en defensa de Taiwán. Los aliados estadounidenses han evitado criticar abiertamente los ataques contra Venezuela. Aunque en América Latina muchos crean que Estados Unidos ha violado el derecho internacional, ello no les disuadirá de apoyar a Washington en el Estrecho de Taiwán. Por el contrario, países como Australia, Japón, Filipinas y Corea del Sur seguirán respaldando una intervención liderada por Estados Unidos mientras consideren que su alianza con Washington es esencial para su propia seguridad y estén comprometidos con mantener el equilibrio de poder en la región.
La capacidad de las fuerzas especiales estadounidenses para infiltrarse en una zona fuertemente protegida de Venezuela y extraer de allí a su presidente puede incluso tener un efecto positivo para Taiwán, al subrayar la importancia de invertir en la protección de su liderazgo político y en el desarrollo de planes sólidos de continuidad gubernamental. Taiwán ya asume que China intentaría eliminar a su liderazgo político al inicio de un conflicto. El hecho de que China haya construido una réplica de la oficina presidencial taiwanesa en un centro de entrenamiento militar en Mongolia Interior es una muestra de esa intención. Las acciones de Estados Unidos pueden, por tanto, aumentar la sensación de urgencia en Taiwán para perfeccionar sus ejercicios de continuidad del gobierno.
Existen razones válidas para oponerse a la decisión del presidente Trump de atacar Venezuela y capturar a Maduro, como no haber consultado al Congreso o no haber presentado un plan claro sobre lo que ocurriría después. Sin embargo, no es acertado criticar estas acciones con el argumento de que darían a China luz verde para atacar Taiwán. La probabilidad de que China recurra al uso de la fuerza contra Taiwán no es ni mayor ni menor que antes del ataque estadounidense contra Venezuela. Esto se debe a que Pekín aún no está convencido de poseer la capacidad militar necesaria para forzar la unificación y considera que su estrategia coercitiva actual está dando resultados.
Fuente:https://www.cfr.org/blog/trumps-strikes-venezuela-will-not-embolden-china-invade-taiwan