Las Razones y Consecuencias De La Rápida Eliminación De La Autonomía Kurda En Siria
La organización paraguas conocida como las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) dominada por kurdos sirios armados vinculados al YPG, una estructura asociada al PKK, considerado organización terrorista por Türkiye y respaldado por Estados Unidos colapsó rápidamente durante el fin de semana tras la defección coordinada de sus aliados subordinados, compuestos principalmente por tribus árabes. El proyecto geopolítico de construir una región autónoma organizada conforme a la ideología socialista-liberal del “confederalismo democrático”, formulada por el fundador del PKK Abdullah Öcalan, había sido instrumentalizado por Estados Unidos como una cuña regional; hoy, ese proyecto ha llegado a su fin.
El giro radical en el destino de las FDS desde un prolongado control sobre los recursos agrícolas, energéticos e hídricos de Siria hasta verse forzadas, bajo la presión de acontecimientos acelerados, a aceptar un alto el fuego inestable que restablece la soberanía del Estado central sobre dichos territorios y recursos obedece fundamentalmente a tres causas.
La primera radica en la fragilidad estructural de ese dominio desde sus inicios, producto de las tensiones generadas por la imposición del modelo socialista-liberal del “confederalismo democrático” sobre sociedades tribales árabes de carácter autoritario e islamista. Esta incompatibilidad sociopolítica minó la cohesión interna del proyecto autonómico y lo dejó expuesto a rupturas profundas.
Este factor se conecta con la segunda razón, que explica por qué no se produjeron defecciones masivas con anterioridad: la tutela militar de Estados Unidos sobre las FDS, vigente hasta el final de la era Trump 2.0. La nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Trump no prioriza Asia Occidental y busca, en términos generales, evitar intervenciones exteriores. En consecuencia, el papel de las FDS como cuña regional contra Irán y sus aliados locales, contra Siria y contra Türkiye ha perdido relevancia estratégica. Ello explica por qué Washington no se opuso a la desintegración de este proyecto geopolítico y, en la práctica, observó pasivamente su colapso.
La tercera causa fue un error de cálculo por parte del núcleo kurdo armado de las FDS, que asumió erróneamente que Estados Unidos era un aliado más fiable que el propio Estado sirio bajo Bashar al-Asad. Si hubieran optado por abandonar a Washington antes de ser abandonados por él, quizá habrían podido negociar algún tipo de acuerdo para preservar al menos una parte de su autonomía. El nuevo presidente sirio, Ahmed Shara, emitió un decreto poco antes de los acontecimientos del fin de semana reconociendo derechos lingüísticos y de ciudadanía a los kurdos; sin embargo, tales concesiones distan considerablemente de la autonomía política y territorial por la que tantos habían sacrificado la vida.
Una vez expuestas las causas de la rápida eliminación de la autonomía kurda en Siria, corresponde ahora analizar sus consecuencias. En primer lugar, se trata de una gran victoria geoestratégica para Türkiye. Ankara ha eliminado una amenaza militar-territorial constituida por kurdos sirios armados, vinculados al PKK y alineados con Israel; ha avanzado en su objetivo de someter a Siria y puede ahora concentrarse con mayor intensidad en proyectar su influencia hacia el este, en dirección a Asia Central. Las dos primeras consecuencias perjudican directamente los intereses de Israel; la última, los de Rusia.
Si bien el recrudecimiento de la rivalidad entre Israel y Türkiye en Siria ya resulta suficientemente alarmante para Tel Aviv, resulta aún más inquietante la posibilidad de que Ankara explote esta coyuntura mediante una eventual adhesión a la alianza entre Pakistán y Arabia Saudí, impulsando a estos países y potencialmente a Egipto como futuro miembro a incrementar la presión sobre Israel. Envalentonada por sus victorias en el sur de Yemen y en Siria, esta emergente “OTAN islámica” podría ampliar su cooperación militar para desafiar a Israel y a Rusia en la región del Levante (Siria y quizá Jordania) y, en el futuro, incluso en Asia Central (Kazajistán).
La consolidación de la influencia turca sobre Siria refuerza la posición del bloque militar que comienza a configurarse en el seno de la Umma y, si los potenciales miembros formalizan sus vínculos, podría contribuir al surgimiento de un nuevo polo de poder en la intersección afroeurasiática. Estados Unidos parece otorgar a este proceso una aprobación tácita; probablemente concibe esta estructura dada su posición geoestratégica y sus diferencias estructurales con Rusia, India, Israel, la Unión Europea y África subsahariana como una cuña definitiva destinada a mantener dividido el Hemisferio Oriental.
Fuente:https://korybko.substack.com/p/the-causes-and-consequences-of-syrias