Las Guerras Occidentales Contra China y El Imperio Otomano

Autor: Prof. Dr. Hamiyet SEZER FEYZİOĞLU
Facultad de Lengua, Historia y Geografía de la Universidad de Ankara, Departamento de Historia
Fuente: Revista de Investigaciones Históricas, Nº 62 – 2017

Resumen

China fue un país cerrado al comercio occidental hasta el siglo XIX. La orientación de los países occidentales hacia China en el marco de sus actividades colonialistas se produjo a mediados del siglo XIX.

Sin embargo, esta situación también dio lugar a conflictos. En 1841 y 1857 tuvieron lugar dos episodios conocidos como las Guerras del Opio. Como resultado de estas guerras, Inglaterra y posteriormente Francia y Estados Unidos firmaron tratados con China.

De este modo, China se vio obligada a conceder importantes concesiones comerciales a los países europeos. Durante estos acontecimientos, el Imperio Otomano también siguió de cerca los desarrollos. En este estudio se analiza, a partir de fuentes otomanas, cómo percibió el Imperio Otomano el conflicto entre China y Occidente.

Introducción

Aunque las relaciones diplomáticas entre China y el Imperio Otomano no fueron muy intensas, se sabe que en ciertos períodos se llevaron a cabo contactos a través de misiones diplomáticas. Las fuentes chinas indican que, especialmente en el siglo XVI, las relaciones sino-otomanas fueron relativamente activas. Las porcelanas chinas conservadas en el Palacio de Topkapi, pertenecientes al período de la dinastía Ming (1368–1644), traídas por embajadas, constituyen ejemplos concretos de estos contactos. Los estudios sobre las relaciones entre China y el Imperio Otomano son escasos y se concentran principalmente en los siglos XVI y XVII.

Como es bien sabido, las actividades colonialistas de los Estados europeos se extendieron hasta el Lejano Oriente. Antes de ello, misioneros cristianos habían penetrado en territorio chino mediante propaganda religiosa, lo que ya había generado ciertos conflictos. Uno de los enfrentamientos derivados de las iniciativas colonialistas en China fueron las Guerras del Opio.

La causa principal de estas guerras fue el comercio del opio. Antes de abordar directamente el período de los conflictos, resulta útil mencionar los primeros contactos de China con Europa. Estos se remontan a los siglos XIII y XIV, a la época de Marco Polo.

Desde la Edad Media, y especialmente a partir del siglo XVII, el aumento de las actividades misioneras en China provocó una fuerte reacción, lo que llevó al país a cerrarse aún más frente a Europa. Por esta razón, China permaneció durante largo tiempo cerrada al comercio occidental. En ese período, China solo abrió parcialmente el puerto de Cantón, donde los comerciantes europeos podían comerciar exclusivamente con mercaderes chinos, sin contacto directo con la población local.

La apertura de China a Occidente se produjo a mediados del siglo XIX. Para entonces, comenzaron relaciones comerciales y políticas con Portugal, Inglaterra, Francia y Estados Unidos. Los británicos intercambiaban algodón indio y opio por té y seda chinos. La introducción masiva de opio empezó a incomodar seriamente a las autoridades chinas, que intentaron frenar este comercio. Además, los europeos solo podían comerciar a través del puerto de Cantón, situación que pronto entró en conflicto con los intereses británicos, lo que llevó a Inglaterra a intentar modificar la postura china, generando tensiones crecientes.

En este estudio se examina, a través de fuentes otomanas, cómo el Imperio Otomano percibió la guerra entre China, Inglaterra y Francia, que tuvo repercusiones más amplias.

Las Guerras Del Opio I y II

Gran parte del té, bebida nacional de Inglaterra, provenía de China. Para equilibrar esta importación, los comerciantes británicos introducían clandestinamente opio en China, obtenido principalmente de la India, entonces colonia británica. Entre 1828 y 1836, la importación de opio desde la India se duplicó.

La adicción al opio estaba deteriorando las relaciones sociales fundamentales de la sociedad confuciana. Altos funcionarios del Estado, entre ellos Lin Zexu (1785–1851), se opusieron firmemente a esta situación. Lin defendía que la solución no era la ejecución de los adictos, sino la adopción de medidas estrictas para cerrar los fumaderos, perseguir a vendedores, proveedores y transportistas, e impedir la entrada del opio en el país.

Cuando el gobierno chino prohibió el comercio del opio, Lin Zexu fue enviado a Cantón como comisario de comercio exterior. Allí confiscó y destruyó grandes cantidades de opio. En respuesta, Inglaterra reaccionó alegando que se violaba la “libertad de comercio”, considerada por ellos como un principio civilizatorio superior. En 1839 estalló la Primera Guerra del Opio.

En 1840, buques de guerra británicos bombardearon las costas del sudeste de China. En 1841, China inició negociaciones y destituyó a Lin Zexu. Sin embargo, al no aceptar todas las condiciones británicas, los enfrentamientos continuaron, y los británicos avanzaron hasta amenazar Nankín. Fue el primer gran choque directo de China con Occidente, en el que la superioridad militar europea resultó evidente.

Durante este período, la prohibición del opio en China y la caída de los precios afectaron también al Imperio Otomano, donde existían regiones productoras de opio. El Estado otomano tomó medidas para proteger a los productores, fomentando el cultivo de cereales como trigo y cebada en lugar de opio, especialmente en regiones como Isparta y Kütahya.

Tras la Primera Guerra del Opio, se firmaron los Tratados de Nankín (1842) y Bogue (1843), que obligaron a China a pagar indemnizaciones, abrir cinco puertos al comercio británico, aceptar tribunales británicos para ciudadanos ingleses y ceder Hong Kong al Reino Unido. Posteriormente, China firmó tratados similares con Estados Unidos y Francia, otorgando privilegios comerciales y religiosos, especialmente a misioneros católicos y protestantes.

Sin embargo, estos acuerdos no resolvieron las tensiones. La disminución del comercio de opio y el aumento del sentimiento antioccidental provocaron nuevas revueltas internas, como la Rebelión Taiping (1851), que complicó aún más la situación y afectó los intereses británicos y franceses.

La Segunda Guerra Del Opio

Nuevas disputas llevaron a la Segunda Guerra del Opio, iniciada en 1856, tras el incidente del barco Arrow y el asesinato de un misionero francés. Inglaterra y Francia bombardearon Cantón y, tras avanzar hacia Pekín, forzaron a China a firmar los Tratados de Tianjin (1858) y posteriormente el Tratado de Pekín (1860).

Estos acuerdos abrieron más puertos al comercio, permitieron la libre circulación de extranjeros y misioneros, autorizaron legaciones permanentes en Pekín y consolidaron profundas concesiones políticas y económicas. Durante estos acontecimientos, la prensa otomana informó regularmente sobre el desarrollo de los conflictos.

Repercusiones Para El Imperio Otomano

Aunque el Imperio Otomano no participó directamente en estos conflictos, siguió de cerca los acontecimientos, especialmente por sus implicaciones comerciales. Inglaterra y Francia informaron oficialmente a la Sublime Puerta sobre las normas adoptadas para proteger el comercio de los Estados neutrales durante la guerra, conforme al derecho marítimo establecido en la Conferencia de París de 1856.

Estas disposiciones garantizaban que los buques mercantes neutrales no serían confiscados, salvo que transportaran material bélico o violaran bloqueos. El Imperio Otomano transmitió esta información a sus autoridades provinciales y capitanes de barcos para evitar perjuicios comerciales.

Mientras tanto, Rusia aprovechó la situación para plantear sus propios intereses, especialmente en relación con las fronteras del noreste de Manchuria, entrando también en la dinámica de reconfiguración del equilibrio de poder en Asia Oriental.

Durante sus investigaciones en la región, los rusos redescubrieron el río Amur (Heilongjiang) y no hallaron rastros del dominio manchú ni en el norte ni en las orillas orientales del Wusuli (Ussuri), donde ya se había comenzado a exigir tributo. Rusia se interesaba por el futuro de estos territorios y, en particular, reclamaba derechos sobre puertos que le permitieran acceder a los mares cálidos del Pacífico. Los gobernantes chinos, por su parte, sostenían que las tierras manchúes les habían quedado como herencia paterna, pero no mostraban mayor interés.

Las negociaciones iniciadas para resolver este problema coincidieron con las conversaciones del Tratado de Tianjin entre Inglaterra, Francia y China. Al término de las negociaciones, Rusia logró incorporar a su esfera de influencia política y comercial toda la frontera norte del Imperio chino, desde Manchuria hasta la Región Autónoma Uigur de Sinkiang (Xinjiang). Con la delimitación de las fronteras de Manchuria, Rusia pasaba a ejercer soberanía sobre todos los territorios al norte del río Amur y al este de la frontera del Wusuli (Ussuri). En los territorios que incorporó, Rusia construiría Vladivostok, su único puerto en la costa del Pacífico.

La información sobre estos hechos también llegó al Imperio Otomano. En relación con el acuerdo entre Rusia y China, el embajador otomano en San Petersburgo, Yusuf Rıza, informó en una carta fechada el 27 de agosto de 1858 (17 Muharrem 1275). En su conversación con el viceministro de Asuntos Exteriores de Rusia, éste le señaló que “al igual que Francia e Inglaterra, Rusia también había firmado un acuerdo con China; que a partir de entonces se abrirían los puertos chinos; que los cristianos podrían celebrar libremente sus ritos en China; que podrían abrir consulados en las provincias chinas y, cuando fuera necesario, enviar un embajador a la capital, Pekín”. De este modo, Rusia no sólo resolvió su problema fronterizo con China, sino que también obtuvo derechos similares a los de Inglaterra y Francia.

Conclusión

Los tratados firmados como resultado de los conflictos entre China y Francia e Inglaterra ocuparon un lugar importante en la historia mundial y orientaron la política internacional. Es evidente que estas potencias europeas intentaron justificar sus acciones explicando sus motivos.

Asimismo, queda claro que, en línea con los tratados firmados, se procuró informar a otros Estados para evitar que sufrieran perjuicios. Esto se desprende de las notificaciones enviadas a Estados no beligerantes como el Imperio Otomano. Entendemos que el Imperio Otomano se interesó por estos acontecimientos al considerar que podían afectarlo comercialmente, y que siguió el curso de la guerra a través de las noticias publicadas en la prensa.

Notas Al Pie:

  1. Véase Giray Fidan, Kanuni Devrinde Çin’de Osmanlı Tüfeği ve Osmanlılar, Yeditepe Yay., Estambul, 2011; Gürhan Kırilen, Çin’de Afyon Savaşları, Ankara, Gece Kitaplığı Yay., 2014.
  2. Para información más amplia, véase Raimondo Luraghi, Historia del colonialismo, trad. Halim İnal, Estambul, 2000.
  3. Con la entrada de los portugueses en Asia por vía marítima en el siglo XVI, los misioneros católicos se dirigieron a la región. Los misioneros protestantes, en particular los británicos, establecieron en China organizaciones como la London Missionary Society (1807), la American Baptist Missionary Union (1834), el Board of Foreign Missions of the Protestant Episcopal Church in the United States (1835), la British and Foreign Bible Society y la Church Missionary Society (1836), así como la organización misionera alemana German Missions of Basel and the Rhine (1841). Véase Esra Danacıoğlu Tamur, “Desde una perspectiva comparada: las actividades misioneras protestantes en China y en el Imperio Otomano en el siglo XIX”, ÇTTAD, V/12, primavera de 2006, pp. 3–20.
  4. Véase Wolfram Eberhard, Historia de China, Ankara, 1947.
  5. Fahir Armaoğlu, Historia política del siglo XIX, Ankara, 2005, pp. 738–739.
  6. Ceride-i Havadis, núm. 12, 21 N 1256 / 16 de noviembre de 1840; núm. 18, 21 Za 1256 / 14 de enero de 1841; núm. 29, 18 S 1257 / 11 de abril de 1841. El texto del tratado también fue publicado en el periódico: Ceride-i Havadis, núm. 113, 16 L 1258 / 20 de noviembre de 1842; núm. 114, 23 L 1258; núm. 154, 18 L 1259 / 11 de noviembre de 1843.
  7. Para información detallada sobre esta persona, véase G. W. Overdijikink, Lin Tse-hsü: en biographische schets, Leiden, 1938.
  8. John Keay, Historia de China, trad. Neşe Kars Tayanç – Dinç Tayanç, İnkılap Yay., Estambul, 2011, pp. 449–453.
  9. Eberhard, op. cit., p. 316.
  10. Oral Sander, Historia política, Ankara, 2006, p. 272.
  11. Para información detallada, véase Ali Nahit Babaoğlu, La droga y su historia, Estambul, 1997.
  12. Eberhard, op. cit., pp. 316–317.
  13. BOA, C.İKTS-5/228.
  14. BOA, Hatt-ı Hümayun, núm. 1622/85.
  15. Kenneth Scott Latourette, A Short History of the Far East, Nueva York, 1963, pp. 369–371; Rıfat Uçarol, Historia política, Ankara, 1979, p. 212; Ray Huang, Historia de China: un enfoque de macrohistoria, Bilgi Üniversitesi Yay., Estambul, 2007, p. 259.
  16. Keay, op. cit., pp. 456–465.
  17. Babaoğlu, op. cit., p. 39.
  18. Para el texto del tratado, véase Pierre Albin, Les Grands Traités Politiques, París, Félix Alcan, 1923, pp. 437–456; Armaoğlu, op. cit., p. 748.
  19. Ceride-i Havadis, núm. 957.
  20. Ceride-i Havadis, núms. 956 y 957.
  21. Para el texto del tratado, véase De Clercq, Recueil des Traités de la France, tomo VIII, París, 1867, pp. 135–139; Armaoğlu, op. cit., p. 749.
  22. Uçarol, op. cit., p. 212.
  23. Armaoğlu, op. cit., pp. 748–749.
  24. BOA, İ.HR., núm. 178/9784.
  25. BOA, İ.HR., núm. 178/9784.
  26. BOA, İ.HR., núm. 178/9771; HR.MKT, núm. 352/84.
  27. BOA, İ.HR., núm. 178/9771.
  28. BOA, HR.MKT, núm. 346/95; núm. 352/84.
  29. Keay, op. cit., p. 466.
  30. BOA, HR.SYS-1338/67. Sobre el mismo tema apareció también una noticia en Ceride-i Havadis, núm. 933, 26 de abril de 1859 (23 N 1275).

Bibliografía

  • BOA, Hatt-ı Hümayun, núm. 1622/85.
  • BOA, HR.SYS-1338/67.
  • BOA, İ.HR., núms. 178/9771, 9784.
  • BOA, HR.MKT, núms. 346/95, 352/84.
  • BOA, C.İKTS-5/228.
  • Ceride-i Havadis, núms. 12, 18, 29, 113, 114, 154, 956, 957.
  • Armaoğlu, F., Historia política del siglo XIX, Ankara, 2005.
  • Babaoğlu, A. N., La droga y su historia, Estambul, 1997.
  • Eberhard, W., Historia de China, TTK Yay., Ankara, 1947.
  • Fidan, G., Kanuni Devrinde Çin’de Osmanlı Tüfeği ve Osmanlılar, Yeditepe Yay., Estambul, 2011.
  • Huang, R., Historia de China: un enfoque de macrohistoria, Bilgi Üniversitesi Yay., Estambul, 2007.
  • Keay, J., Historia de China, İnkılap Yay., Estambul, 2011.
  • Kırilen, G., Çin’de Afyon Savaşları, Gece Kitaplığı Yay., Ankara, 2014.
  • Latourette, K. S., A Short History of the Far East, Nueva York, 1963.
  • Luraghi, R., Historia del colonialismo, trad. Halim İnal, Estambul, 2000.
  • Overdijikink, G. W., Lin Tse-hsü: en biographische schets, Leiden, 1938.
  • Sander, O., Historia política, Ankara, 2006.
  • Tamur Danacıoğlu, E., “Desde una perspectiva comparada: las actividades misioneras protestantes en China y en el Imperio Otomano en el siglo XIX”, ÇTTAD, V/12, primavera de 2006, pp. 3–20.
  • Uçarol, R., Historia política, Ankara, 2005.