Las Familias Ucranianas Quedaron Separadas Por La Guerra

Reunir a las familias no es una tarea sencilla

Cientos de miles de familias en Ucrania han quedado separadas y muchos familiares llevan años sin verse. Los hombres sujetos al servicio militar obligatorio no pueden salir del país, mientras que las personas mayores y aquellas con movilidad reducida encuentran grandes dificultades para ser evacuadas. Otras, simplemente, optaron por permanecer en sus hogares.

Viajar dentro de Ucrania no es seguro, mientras que salir al extranjero resulta costoso y, en ocasiones, está sujeto a restricciones. Además, como las autoridades rusas bloquean el acceso a diversas plataformas internacionales de redes sociales, incluso la comunicación digital no siempre es posible, especialmente para las familias que hoy se encuentran divididas entre Rusia y Ucrania.

Para muchos ucranianos, trasladarse a Rusia se convirtió en una realidad. Entre 2014 y 2015, cuando Rusia comenzó a alimentar el conflicto en las regiones orientales de Donetsk y Lugansk, más de un millón de ucranianos huyeron hacia territorio ruso. Se estima que, desde la invasión a gran escala iniciada en 2022, una cifra similar de personas también ha cruzado la frontera hacia Rusia.

Entre 2016 y 2018 realicé investigaciones sobre los ucranianos desplazados en Rusia. Descubrí que muchas personas optaban por trasladarse allí, en lugar de dirigirse a otras regiones de Ucrania, debido a la preocupación por el agravamiento de la crisis en su país. La mayoría de quienes entrevisté tenía amigos en Rusia o había trabajado allí con anterioridad.

Cuando comenzó la invasión a gran escala, la guerra hizo extremadamente difícil desplazarse desde las zonas situadas detrás de las líneas rusas hacia otras partes de Ucrania. Para muchas personas que vivían cerca del frente, huir hacia Rusia se convirtió, con frecuencia, en la única posibilidad de sobrevivir. El Departamento de Estado de Estados Unidos sostiene que, durante la guerra, cientos de miles de civiles ucranianos incluidos decenas de miles de niños fueron trasladados por la fuerza desde los territorios ocupados a Rusia.

La reunificación de las familias

Los casos de reunificación familiar son hoy especialmente poco frecuentes, sobre todo entre las familias divididas entre Rusia y Ucrania. Desde 2022, las fronteras entre ambos países permanecen cerradas y los ciudadanos ucranianos solo pueden ingresar en Rusia a través del aeropuerto Sheremétievo de Moscú. Incluso esta posibilidad depende de viajar previamente por un tercer país, como Turquía.

Sin embargo, ni siquiera el ingreso al país está garantizado. Un estudio reciente realizado por Women Building Bridges (Mujeres Construyendo Puentes), una iniciativa integrada por activistas de Ucrania y Rusia, documenta en detalle los obstáculos que enfrentan las familias ucranianas separadas por la guerra. Las decisiones sobre la admisión de ciudadanos ucranianos en territorio ruso son tomadas por las autoridades de control fronterizo sin criterios transparentes ni mecanismos claros de supervisión.

Con frecuencia, la entrada es denegada durante largos períodos; los recursos de apelación resultan, en la práctica, poco eficaces y los motivos de la negativa rara vez se explican o se ponen a disposición de los afectados. El riesgo de recibir una prohibición de entrada a Rusia tras una denegación también ha llevado a muchos ciudadanos ucranianos a renunciar por completo a viajar. Como relató a los investigadores una mujer que se trasladó a Rusia mientras su hija permanecía en Ucrania:

«Ahora imponen prohibiciones de entrada de veinte e incluso cincuenta años. Imaginemos que enfermara gravemente y que mi hija tuviera que convencer a los agentes fronterizos de Sheremétievo, presentando certificados médicos, para que la dejaran entrar ¡Dios no lo quiera!. Si le niegan la entrada, después ningún documento servirá de nada.»

Los ciudadanos ucranianos que llegan al aeropuerto Sheremétievo también han denunciado ser sometidos a largos interrogatorios y registros corporales por parte de los agentes fronterizos, así como a la revisión de sus teléfonos móviles y ordenadores portátiles. Algunos afirman haber permanecido detenidos durante varios días sin una base jurídica clara ni un plazo definido, mientras que otros denuncian haber sido víctimas de amenazas, presión psicológica e incluso malos tratos.

Por otra parte, los ucranianos que continúan viviendo en territorios bajo ocupación rusa encuentran enormes dificultades para acceder a los servicios consulares de Ucrania o de la Unión Europea. Trámites presenciales, como la renovación del pasaporte, obligan a abandonar las zonas ocupadas y desplazarse a territorios controlados por el Gobierno ucraniano o a embajadas de Ucrania en terceros países. Estas circunstancias hacen aún más difícil la reunificación de las familias separadas por la guerra.

Construir la paz

La reunificación de las familias no es únicamente una cuestión humanitaria; constituye también un componente fundamental de cualquier proceso exitoso de construcción de la paz y reconciliación. Según un informe publicado por el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en 2019, cuando las familias permanecen separadas, el sufrimiento psicológico puede transmitirse «de generación en generación». El informe advierte que esta situación puede dejar huellas permanentes en la historia y en el tejido social de comunidades enteras, dificultando los procesos de recuperación colectiva.

Sin embargo, la separación familiar sigue siendo un aspecto que, en la actualidad, suele quedar relegado en los acuerdos de paz. La base de datos Language of Peace, desarrollada por investigadores de la Universidad de Cambridge y que reúne 252 documentos de paz entre Estados, revela que muy pocos de ellos hacen referencia explícita a las familias. Entre las excepciones figuran los Acuerdos de Paz de París de 1973, destinados a establecer un alto el fuego oficial en Vietnam, y el Acuerdo de Nairobi de 1999, firmado entre Sudán y Uganda.

En Chipre, miles de familias quedaron separadas tras la intervención militar de Turquía en 1974 y permanecieron divididas por una frontera infranqueable, pudiendo reunirse con sus familiares del otro lado solo en contadas ocasiones hasta la apertura de los pasos fronterizos en 2003. En la península de Corea, más de setenta años después de su división, miles de personas fallecieron sin volver a ver a sus seres queridos.

La única esperanza es que las familias ucranianas no tengan que esperar tanto tiempo para poder reencontrarse.

Irina Kuznetsova es profesora asociada del Departamento de Geografía, Ciencias de la Tierra y Medio Ambiente de la Universidad de Birmingham.

Fuente:https://theconversation.com/ukrainian-families-have-been-torn-apart-by-the-war-reunifying-them-is-no-easy-task-283315