El Papa León Está Construyendo Una Teología De Resistencia Contra Washington

Las imágenes llegadas este fin de semana desde Luanda y Duala contrastan de manera llamativa con los discursos que emanan de Washington. Mientras la Casa Blanca continúa sus ataques verbales contra el Papa León XIV y cuestiona su legitimidad calificando de “ilusorias” sus llamadas a reducir la tensión en el conflicto con Irán, el Santo Padre está ocupado construyendo un tipo diferente de coalición. Su viaje de once días, que incluye Argelia, Camerún y Angola, no es solo una visita pastoral; es una sofisticada maniobra geopolítica. Al desplazar el centro de gravedad de la Iglesia Católica hacia el Sur Global, el Vaticano se posiciona como un árbitro moral cada vez más independiente de los intereses estratégicos estadounidenses y, en muchos casos, directamente opuesto a ellos.

Durante décadas, la comprensión dominante del papel global del Vaticano estuvo moldeada por la alianza de la Guerra Fría entre Juan Pablo II y Occidente. Ese período ha terminado. La visita del Papa León a Angola un país marcado por décadas de guerra civil y hoy convertido en un actor importante del mercado energético global subraya una nueva realidad. La Iglesia Católica está creciendo más rápidamente precisamente en aquellas regiones donde la influencia estadounidense es observada con mayor sospecha. Solo en África, la población católica ya supera los 288 millones. Cuando el Papa habló en Luanda de “un puñado de tiranos” que devastan el mundo mediante la guerra y la explotación, su audiencia no eran las élites de Washington, sino una comunidad global que siente los efectos más duros de las guerras modernas y de los bloqueos económicos.

Este cambio adquiere una importancia particular mientras la guerra con Irán entra en una nueva fase de inestabilidad en 2026. El nuevo cierre del estrecho de Ormuz por fuerzas iraníes el sábado, seguido de informes sobre disparos de la Guardia Revolucionaria contra buques comerciales, empujó a la economía mundial hacia un punto crítico. Naciones Unidas también advirtió sobre una inminente catástrofe humanitaria relacionada con el suministro global de fertilizantes y cereales, una crisis que otorga peso inmediato a la postura del Vaticano contra la escalada. Aunque Washington presenta el conflicto como una lucha clara contra el “chantaje”, gran parte del resto del mundo lo percibe como una devastadora disrupción de la seguridad energética y alimentaria causada por una espiral de escalada que nunca eligieron.

El Vaticano ha entrado en el vacío de autoridad moral. Al negarse a retroceder en su condena de la guerra pese a los ataques personales sin precedentes provenientes de la administración estadounidense, el Papa León envía una señal clara: la Santa Sede ya no proporcionará “cobertura moral” a las intervenciones militares occidentales. En su lugar, está construyendo un “bloque de neutralidad”. Esta estrategia fue evidente en Argelia, donde, como el primer papa en visitar el país, estableció una relación de fraternidad con el mundo musulmán que trasciende los marcos tradicionales de seguridad occidentales.

La reacción de la administración estadounidense ha sido tratar al Vaticano como si fuera simplemente otro actor político hostil. Cuando JD Vance afirma que el Papa debería mantenerse alejado de los asuntos estadounidenses, o cuando el presidente insinúa que el pontífice fue “colocado” para servir como contrapeso frente a Estados Unidos, demuestran no comprender la naturaleza de la institución con la que están lidiando. El Vaticano no opera según ciclos electorales, sino según horizontes de siglos. Mientras la administración intenta intimidar a la Santa Sede para silenciarla, acelera involuntariamente el acercamiento del Vaticano al Sur Global.

La cuestión no es únicamente religiosa. Se trata del declive estructural del “momento unipolar”. Durante gran parte del siglo XX, el liderazgo moral y político de Occidente se movía generalmente en sincronía. Hoy, ambos se están separando. La “teología de resistencia” del Vaticano ofrece a los países de África, Asia y América Latina un marco filosófico para resistir las campañas de presión lideradas por Estados Unidos. Si el Papa logra presentar la oposición a la guerra con Irán no como una defensa del régimen de Teherán, sino como una defensa de la “dignidad humana” y del “multilateralismo” frente a la “omnipotencia”, habrá creado un espacio diplomático en el que muchos países estarán dispuestos a situarse.

La tensión actual revela una tendencia más amplia de la política global: el ascenso de actores no estatales y bloques regionales que se niegan a tomar partido en las grandes rivalidades de poder del siglo XXI. Angola, uno de los mayores productores de petróleo de África, es uno de los ejemplos más claros de un país obligado a equilibrar su riqueza en recursos con su deseo de estabilidad. Cuando el Papa visita el Santuario de Muxima, no solo reza el Rosario; también valida la identidad cultural y política de una nación que busca un camino independiente de la “diplomacia de poder” que él criticó en su discurso de enero.

A medida que se acercan las elecciones de medio mandato de 2026, las consecuencias políticas internas de esta divergencia podrían ser importantes; sin embargo, sus implicaciones internacionales son mucho más profundas. Estados Unidos se enfrenta a una de las raras situaciones en las que entra públicamente en conflicto con una institución que cuenta con la lealtad de más de mil millones de personas. En el pasado, Washington podía confiar en que el Vaticano actuaría como un socio silencioso en la estabilización del orden global. Hoy, mientras el Papa recorre las capitales del Sur Global, queda claro que el Vaticano ha llegado a la conclusión de que el orden actual ya no merece ser estabilizado. El resultado emergente es un mundo en el que la autoridad moral se separa cada vez más del poder militar, dejando a Estados Unidos con abundantes capacidades militares, pero con cada vez menos aliados dispuestos a respaldar sus guerras desde una convicción moral.

Imran Khalid es analista geoestratégico y columnista especializado en relaciones internacionales. Sus artículos son publicados ampliamente en prestigiosos medios y plataformas internacionales de noticias.

Fuente:https://www.counterpunch.org/2026/05/04/pope-leo-is-building-a-theology-of-resistance-against-dc/