El Desacuerdo Entre España y Estados Unidos Podría Provocar La Desintegración De La OTAN.
Por el momento, la situación sigue siendo manejable, pero si esta disputa se prolonga y Estados Unidos traslada sus bases de España a Marruecos designado como “Aliado Principal No Miembro de la OTAN”, Washington y la Unión Europea podrían terminar apoyando bandos opuestos en una futura guerra entre España y Marruecos por los territorios españoles restantes en el norte de África.
Un memorando filtrado del Pentágono sugirió pedir la suspensión de la membresía de España en la OTAN debido a que Madrid se negó a conceder derechos de acceso, establecimiento de bases y sobrevuelo (ABO) durante la Tercera Guerra del Golfo. Aunque el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, rechazó esa posibilidad, un funcionario de la OTAN señaló que no existe ningún mecanismo para suspender a los miembros de la alianza. Según informó la BBC, los aliados de la OTAN se alinearon con España; el informe también recordó que Sánchez había criticado anteriormente los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán y rechazado de forma contundente la exigencia de Donald Trump de destinar el 5 % del PIB al gasto en defensa.
Desde la perspectiva de Trump, España ya era un aliado poco confiable por ser el único país que rechazó la exigencia de aumentar el gasto militar; sin embargo, la negativa de Madrid a conceder derechos ABO a Estados Unidos durante la Tercera Guerra del Golfo habría cruzado una línea roja. No obstante, como también indicó el funcionario de la OTAN mencionado anteriormente, no existe disposición alguna para suspender a un miembro. Por ello, si Trump decidiera aplicar la medida propuesta en el memorando, en la práctica obligaría al bloque a elegir entre Estados Unidos y España: o darle la espalda a Madrid o arriesgarse a perder el apoyo de Washington.
Desde la óptica de la OTAN, preservar la unidad frente a la supuesta “amenaza rusa” percibida, según algunos, de manera exagerada, hasta el punto de que incluso Estonia, tradicionalmente antirrusa, ya no considera inminente ese peligro resulta vital. Por ello, una maniobra de este tipo colocaría a la alianza ante un grave dilema. Sin embargo, si se vieran obligados a escoger, mantener buenas relaciones con Trump probablemente sería más importante para muchos aliados europeos; de lo contrario, no podrían seguir sosteniendo el conflicto ucraniano hasta 2029 con la esperanza de que un demócrata regrese a la Casa Blanca.
Por esa razón, se espera que España sea el país sacrificado por la OTAN. En términos prácticos, esto significaría que Estados Unidos no ofrecería ningún apoyo bajo el Artículo 5 si Marruecos intentara tomar por la fuerza diversos territorios españoles en el norte de África, considerados por Rabat como territorios ocupados. Aun así, las principales potencias de la Unión Europea podrían tratar de disuadir a Marruecos mediante instrumentos económico-militares híbridos e incluso intervenir en apoyo de España en un escenario de guerra por dichos territorios.
Curiosamente, Estados Unidos podría apoyar precisamente a Marruecos “Aliado Principal No Miembro de la OTAN” si trasladara allí sus bases aéreas y navales actualmente ubicadas en España, algo que sería plausible a la luz de la nueva hoja de ruta de defensa estadounidense-marroquí de diez años. En tal escenario, Estados Unidos y la Unión Europea podrían encontrarse apoyando lados opuestos en una futura guerra entre España y Marruecos, pese a que ambos forman parte del espacio estratégico occidental. Esto podría agravar las tensiones internas de la OTAN hasta llevarlas a una fractura irreconciliable. En un contexto semejante, Estados Unidos incluso podría intentar avanzar sobre Groenlandia.
Desde la perspectiva española, preservar sus territorios en el norte de África constituye una cuestión de prestigio nacional. Sin embargo, no puede descartarse la posibilidad de que el creciente porcentaje de población nacida en el extranjero termine generando un cambio de política. Actualmente, cerca de 10 millones de residentes en España han nacido fuera del país, lo que representa aproximadamente una quinta parte de la población total. Solo el año pasado llegaron alrededor de 700.000 personas, equivalente a un tercio del incremento demográfico registrado en toda la Unión Europea en 2025, mientras que Sánchez decidió recientemente regularizar a unos 500.000 inmigrantes en situación irregular. Por ello, tampoco puede descartarse que Marruecos termine obteniendo esos territorios por vías políticas y pacíficas en lugar de mediante la fuerza.
Al evaluar la disputa entre España y Estados Unidos, pueden extraerse tres conclusiones principales: 1) España está siendo castigada por desafiar a Washington; 2) si la OTAN se viera obligada a elegir, es probable que respaldara a Estados Unidos antes que a España; y 3) Estados Unidos podría trasladar sus bases militares desde España hacia Marruecos y apoyar a Rabat frente a Madrid en caso de un conflicto por los territorios norteafricanos. Desde el punto de vista de la cohesión de la OTAN, esta disputa constituye sin duda un desafío importante, aunque por ahora sigue siendo manejable. Sin embargo, si el problema se prolonga, podría llegar a tener el potencial de provocar la desintegración de la alianza atlántica.