China Se Moviliza Para Reforzar Su Poder En El Mercado Del Mineral De Hierro
China utiliza el Grupo de Recursos Minerales de China (CMRG) como instrumento para centralizar la adquisición de mineral de hierro y reconstruir su poder de mercado. Tras años de aprovisionamiento fragmentado y de volatilidad de precios, Pekín aspira a ampliar su capacidad de coordinación y a transformar la cuota dominante que ostenta en la demanda global respaldada ahora por el nuevo suministro de alta calidad procedente de la mina de Simandou, en Guinea en un poder de mercado efectivo. Aún no está claro si esta estrategia logrará superar los fracasos de coordinación del pasado o alterar de manera sustantiva el equilibrio de poder en el mercado mundial del mineral de hierro. No obstante, resulta cada vez más evidente que, en este y otros mercados de materias primas, se están materializando los esfuerzos de China por superar vulnerabilidades estructurales profundas que han marcado su posición durante décadas.
Con el objetivo de coordinar las compras chinas de mineral de hierro en los mercados internacionales, el gobierno chino creó en 2022 el Grupo de Recursos Minerales de China (CMRG), con un capital de 20.000 millones de yuanes (aproximadamente 3.000 millones de dólares estadounidenses). A comienzos de 2025, el CMRG acaparó titulares al solicitar a uno de los compradores de mineral de hierro que representa y que, a su vez, es uno de los mayores proveedores de China que se abstuviera de adquirir determinadas mezclas de mineral de hierro de BHP hasta alcanzar acuerdos sobre diversas condiciones aplicables a los contratos futuros. Entre dichas condiciones figuraba el compromiso de realizar los pagos en renminbi.
Para comprender la creación del CMRG, conviene retroceder a comienzos de la década de 2000. En aquel entonces, el precio de referencia del mineral de hierro se negociaba a puerta cerrada entre los principales consumidores japoneses y los grandes productores mundiales, como BHP, Rio Tinto y Vale. Este sistema se había mantenido durante décadas. Los tres mayores productores de acero de Japón concentraban cerca del 70 % de la producción nacional, lo que les confería una influencia considerable en las negociaciones.
Cuando China se convirtió en el mayor importador mundial de mineral de hierro en 2003 y, tres años después, en 2006, sustituyó a Japón como líder de las negociaciones del precio de referencia, se enfrentó a dificultades significativas. Su industria doméstica estaba altamente fragmentada. Baosteel, que actuaba como principal negociador, representaba en 2005 apenas el 6 % de la producción nacional de acero, y en el país existían más de 7.300 productores siderúrgicos. En aquel momento, los dos mayores importadores chinos de mineral de hierro apenas concentraban algo más del 10 % de las importaciones totales.
Otro desafío importante para China estaba vinculado al rápido aumento de su consumo, que intensificaba aún más su vulnerabilidad. A finales de la década de 2000, el llamado “superciclo” de las materias primas alcanzaba su punto álgido y los precios se disparaban. Mientras los compradores japoneses lograban coordinar eficazmente sus estrategias de adquisición, los principales negociadores chinos —primero Baosteel y luego la Asociación China del Hierro y el Acero encontraban grandes dificultades para hacerlo. Los mecanismos destinados a coordinar un sector tan atomizado eran débiles, y los importadores individuales tenían fuertes incentivos para eludir al negociador principal y cerrar acuerdos directos basados en los precios spot emergentes.
En 2010, el sistema de precios de referencia colapsó. Durante los quince años siguientes, la financiarización, los incrementos de precios y la volatilidad ejercieron una presión constante sobre los consumidores de mineral de hierro. Entrevistas, análisis documentales y reportes de prensa confirman que esta evolución generó una profunda frustración entre los actores del mercado chino, incluida la propia asociación industrial. El resultado fue exactamente lo contrario de lo que China pretendía: una mayor capacidad de ejercer poder de mercado sobre los exportadores de mineral de hierro. Instituciones estatales, expertos y representantes del sector en China llevan al menos dos décadas debatiendo abiertamente este fracaso de coordinación.
En medio del auge global de las estrategias de reducción de riesgos asociados a los minerales críticos, en Occidente se suele percibir a China como una potencia dominante en el sector minero. Sin embargo, esta visión carece de los matices necesarios. Si bien China ha construido una posición verdaderamente dominante en determinadas etapas intermedias de las cadenas de valor de muchos minerales críticos, sigue siendo en gran medida dependiente de productores internacionales para la mayoría de los minerales en bruto que consume. Un estudio publicado en 2018 por PNAS reveló que China dependía en más de un 50 % de las importaciones en 19 de 42 minerales no combustibles. El poder de mercado chino, por tanto, no se distribuye de manera uniforme a lo largo de estas cadenas de valor.
El colapso del sistema negociado de precios de referencia del mineral de hierro fue consecuencia de un fracaso de coordinación del lado chino. Ante la vulnerabilidad del mercado, los actores chinos se enfrentaban a dos opciones: promover la consolidación interna para mejorar la coordinación o tratar de socavar los esfuerzos de consolidación y coordinación a escala global.
En la práctica, el gobierno chino parece haber optado por seguir ambas vías. El CMRG coordina actualmente más del 50 % de las importaciones totales de mineral de hierro de China. Quince años después del colapso del sistema de referencia, se le ha encomendado explícitamente la tarea de coordinar las compras de mineral de hierro y de convertir la cuota de mercado de China —que supera el 70 % del comercio marítimo mundial en un poder de mercado efectivo.
¿Por qué, entonces, adoptar ahora una postura negociadora tan firme? Tras décadas de contratiempos y más de 20.000 millones de dólares en inversiones con una contribución significativa de China, el proyecto de mineral de hierro de Simandou, en Guinea, realizó en noviembre de 2025 su primer envío de mineral con destino a China. Una vez que la mina opere a plena capacidad, producirá hasta 120 millones de toneladas anuales, lo que equivale aproximadamente al 10 % de las importaciones anuales chinas.
Este nuevo suministro, procedente de uno de los yacimientos más grandes y de mayor calidad del mundo, debilitará el poder de mercado de los principales proveedores australianos, cuya calidad de mineral ha ido disminuyendo. Las grandes compañías globales del sector, sin embargo, no quedan totalmente al margen: Rio Tinto figura entre los principales inversores en determinadas fases del proyecto.
China busca reducir el precio de esta materia prima de la que depende en gran medida y sostiene que los márgenes de beneficio de los principales exportadores de mineral de hierro son excesivos. No obstante, no será sencillo devolver el “genio de la financiarización” a la botella, ya que ha surgido una nueva clase de participantes del mercado incluidos intermediarios chinos que se ha beneficiado de estas dinámicas. Aun así, China parece decidida a impulsar una agenda más ambiciosa para reequilibrar el poder de mercado en el ámbito de las materias primas.
Comprender las distintas formas que puede adoptar el poder de mercado a nivel internacional ayuda a contextualizar los acontecimientos recientes. Como ha señalado Johannes Petry en un artículo reciente, y como yo misma he argumentado en otros trabajos, el poder en los mercados globales de materias primas puede manifestarse de múltiples maneras. Los actores chinos no se centran únicamente en los niveles de precios, sino también en la estructura más amplia del mercado. Esta incluye elementos como la localización de las bolsas de materias primas, la moneda en la que se liquidan las transacciones, los marcos regulatorios vigentes en los países donde operan dichas bolsas y el papel desempeñado por las instituciones financieras occidentales.
Los intentos de China por reequilibrar las vulnerabilidades de su poder de mercado en el sector del mineral de hierro forman parte de un esfuerzo más amplio y de largo plazo: la búsqueda de una posición de poder generalizada en los mercados globales de materias primas y minerales críticos.
Sin embargo, las iniciativas audaces en este ámbito como la imposición de controles a la exportación de tierras raras y tecnologías asociadas pueden resultar contraproducentes. China se enfrenta así a un delicado ejercicio de equilibrio: por un lado, persigue una posición económica internacional más acorde con el tamaño de su economía; por otro, debe gestionar las reacciones cada vez más complejas que suscita su creciente influencia global. Este esfuerzo de equilibrio será un factor determinante de las dinámicas internacionales en el futuro previsible.
Pascale Massot es profesora asociada en el Departamento de Ciencia Política de la Universidad de Ottawa.