Búsqueda De Estabilidad En Gaza

Las misiones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas han surgido como las manifestaciones más visibles sobre el terreno de la voluntad de la comunidad internacional de limitar los conflictos, proteger a la población civil y abrir espacios para soluciones políticas. En el plano teórico, estas misiones asumen un papel temporal pero crítico en la reconstrucción de las sociedades posconflicto. Sin embargo, cuando se examina la experiencia histórica de dichas misiones en la geografía marcada por los conflictos árabe-israelíes en los que Israel ha sido parte, se observa un patrón en el que, más que una estabilidad duradera, se consolida la continuidad de una incertidumbre controlada. Por ello, los actuales debates en torno a la creación de una Fuerza Internacional de Estabilización (ISF, por sus siglas en inglés) para Gaza deben abordarse no solo como una propuesta de seguridad orientada al futuro, sino también como la prolongación natural de modelos ya ensayados en el pasado.

El punto de partida de este proceso histórico se remonta a la creación, inmediatamente después de la guerra árabe-israelí de 1948, de la Organización de las Naciones Unidas para la Vigilancia de la Tregua (UNTSO). Encargada de supervisar los altos el fuego entre Israel y los Estados árabes vecinos, la UNTSO vio sus competencias limitadas principalmente a la observación y la elaboración de informes, más que a la prevención efectiva de las violaciones sobre el terreno. Las incursiones fronterizas de Israel, sus movimientos militares y las acciones destinadas a crear hechos consumados quedaron registradas de manera sistemática en los archivos de la ONU, sin que tales registros produjeran consecuencias vinculantes en la práctica. Desde sus inicios, esta situación situó a las misiones de paz de la ONU en la región no tanto como arquitectas activas de un nuevo orden, sino como observadoras que gestionan el conflicto.

La Fuerza de Observación de las Naciones Unidas (UNDOF), establecida en 1974 en los Altos del Golán, constituye un ejemplo más institucionalizado de este enfoque. La UNDOF logró congelar de facto el conflicto entre Israel y Siria, impidiendo el contacto militar directo entre las partes. No obstante, este logro no se vio acompañado ni por el fin de la ocupación ni por el impulso de una solución política. Por el contrario, la situación de hecho en los Altos del Golán se mantuvo durante décadas en un estado de incertidumbre estable, al que la presencia de la ONU contribuyó indirectamente a normalizar. Esta experiencia demuestra con claridad que la estabilidad no adquiere pleno sentido únicamente con la reducción de la violencia, sino con la resolución de las cuestiones de soberanía y con una solución política efectiva.

La Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano (UNIFIL) representa, a su vez, uno de los ejemplos más ilustrativos de la relación entre Israel y las misiones de paz de la ONU. Creada en 1978 con el objetivo principal de verificar la retirada israelí del Líbano y limitar las actividades de los grupos armados en la zona, la UNIFIL evolucionó con el tiempo hacia una estructura incapaz de impedir las violaciones del espacio aéreo, las operaciones transfronterizas y los ataques selectivos de Israel. Israel no rechazó por completo la presencia de la UNIFIL, en la medida en que esta presencia evidenciaba la implicación de la comunidad internacional sin restringir de facto su libertad de acción conforme a sus propias evaluaciones de seguridad. De este modo, la UNIFIL funcionó menos como un actor generador de estabilidad y más como la internacionalización de una zona tampón en la que Israel podía intervenir cuando lo considerara necesario.

En el ámbito de Gaza y Palestina, la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA), de carácter no militar pero con un marcado énfasis humanitario, forma parte inseparable de este marco histórico. Durante décadas, la UNRWA ha evitado el colapso social al atender las necesidades básicas de educación, salud y alimentación de la población palestina. Sin embargo, esta función también ha contribuido a la ausencia de una estructura política e institucional permanente para la sociedad palestina. Los intentos recurrentes de atacar, criminalizar o deslegitimar a la UNRWA refuerzan la percepción de que Israel prefiere interactuar con una estructura palestina frágil y dependiente de la ayuda internacional, en lugar de con un orden civil autónomo y estable.

A la luz de este trasfondo histórico, el papel que podría desempeñar la ISF proyectada para Gaza se convierte en una cuestión crítica. Desde la perspectiva israelí, un mecanismo de seguridad verdaderamente dotado de autoridad, con capacidad disuasoria y sometido a un control internacional efectivo sobre las intervenciones militares, exigiría una modificación sustancial de su doctrina de seguridad vigente. En este sentido, la cautela de Israel respecto al alcance y las competencias de la ISF resulta coherente con las experiencias previas. Como se ha observado en misiones anteriores de la ONU, Israel ha tendido a preferir la existencia de estructuras internacionales que no limiten su margen de intervención, antes que su exclusión total del escenario.

En este contexto, la inclusión de Türkiye en la ISF emerge como un elemento capaz de introducir una diferencia cualitativa en el debate. La participación turca no se limita a una contribución militar o técnica, sino que encierra el potencial de reforzar la legitimidad erosionada de la ONU en la región. La presencia de un actor con peso regional y amplia experiencia sobre el terreno podría contribuir a que la ISF deje de ser un mero dispositivo simbólico y evolucione hacia un mecanismo más funcional.

Asimismo, el papel de Türkiye dentro de esta estructura podría facilitar la adopción de medidas más realistas y aplicables en el ámbito palestino. Concebir la seguridad no solo como control militar, sino también como protección de la población civil, fortalecimiento de la capacidad administrativa local y respaldo al proceso político, abriría el camino hacia una concepción de estabilidad sostenible en Gaza. Este enfoque tiene el potencial de transformar la seguridad de una justificación para la intervención en un componente de apoyo al proceso de solución política.

En conclusión, los debates en torno a la creación de la ISF en Gaza reflejan, más allá de un arreglo técnico de seguridad, una elección fundamental sobre cómo definir la estabilidad en la región. Las experiencias históricas muestran que la estabilidad no depende únicamente de la presencia internacional, sino también de la autoridad, la legitimidad y la voluntad política. La participación de Türkiye puede considerarse un factor clave tanto para incrementar la eficacia de la ONU sobre el terreno como para contribuir a la configuración de una hoja de ruta más equilibrada y realista para la cuestión palestina. En este sentido, la ISF solo podrá constituir un paso significativo hacia una estabilidad duradera en Gaza si se diseña a partir de las lecciones del pasado y con un enfoque verdaderamente inclusivo.

Por último, no debe pasarse por alto que la exclusión de Türkiye de la ISF no solo acercaría a esta fuerza a un modelo de eficacia limitada, similar a anteriores experiencias de la ONU, sino que también podría propiciar que los esfuerzos de paz y estabilidad se canalicen hacia iniciativas alternativas y complementarias, lideradas o influenciadas por Türkiye, al margen del marco de las Naciones Unidas. Nuevos mecanismos diplomáticos y de cooperación en materia de seguridad con actores regionales podrían, con el tiempo, transformarse en estructuras que sustituyan de facto el papel de la ONU sobre el terreno. Tal escenario profundizaría la erosión de la ya debilitada influencia de las Naciones Unidas en Oriente Medio y desplazaría el centro institucional del multilateralismo en la región. Por consiguiente, la inclusión de Türkiye en la ISF debe evaluarse no solo como una opción operativa, sino como una necesidad estratégica para que la ONU preserve su legitimidad, su capacidad inclusiva y su función orientadora en la región.