2026 Será Un Gran Año Para Los Balcanes Occidentales

El año pasado fue muy dinámico en términos de relaciones transatlánticas, y los Balcanes Occidentales no quedaron al margen de esta dinámica. En 2025, los países de la región continuaron orientándose hacia Estados Unidos, la Unión Europea (UE) y entre sí, impulsados por un aumento de las inversiones económicas, la ampliación de las conexiones de infraestructura y la búsqueda de una mayor estabilidad regional. Al mismo tiempo, Washington emitió una serie de mensajes contradictorios sobre el alcance y la permanencia de su futura implicación con Europa, mientras que Bruselas mantuvo la incertidumbre respecto al calendario de adhesión a la UE de algunos países de los Balcanes Occidentales.

Si las tendencias observadas en 2025 se trasladan también a 2026, los países de los Balcanes Occidentales deberán asumir cada vez más iniciativa para dar forma a su propio rumbo. A continuación se presenta un resumen de los principales acontecimientos del año pasado en esta región crítica y de los asuntos que deberán ser observados con especial atención en el próximo año.

Bosnia y Herzegovina

Para Bosnia y Herzegovina, 2025 fue en parte un año de mirada retrospectiva, ya que los líderes del país conmemoraron el trigésimo aniversario del Acuerdo de Paz de Dayton, firmado con mediación de Estados Unidos y que puso fin a la guerra de Bosnia. Se celebraron varios actos conmemorativos destacados, entre ellos la sesión de primavera de la Asamblea Parlamentaria de la OTAN en Dayton, así como ceremonias en Sarajevo y Washington. Estos eventos reflejaron tanto un sentimiento de gratitud como la persistente incertidumbre sobre el futuro del país. El acuerdo nunca fue concebido como un marco constitucional permanente para Bosnia y Herzegovina, pero ha desempeñado de facto ese papel durante los últimos treinta años.

El año pasado también planteó interrogantes de cara al futuro. Los mensajes contradictorios y, en ocasiones, divergentes de la Casa Blanca y del Congreso sobre la región generaron un clima de incertidumbre. Por ejemplo, en diciembre se aprobó la Ley de Democracia y Prosperidad de los Balcanes Occidentales, incorporada a la Ley de Autorización de Defensa Nacional para el Año Fiscal 2026, que prevé sanciones contra “quienes participen en acciones o políticas que amenacen la paz, la seguridad, la estabilidad o la integridad territorial de cualquier región o Estado de los Balcanes Occidentales”. Sin embargo, apenas unas semanas antes, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos había levantado las sanciones contra Milorad Dodik, exlíder de la República Srpska, conocido por sus reiteradas amenazas de secesión y por sus estrechos vínculos con el Kremlin, así como contra algunos de sus colaboradores.

En un marco más amplio, la Estrategia de Seguridad Nacional (NSS) de Estados Unidos de 2025 planteó interrogantes sobre los futuros compromisos de Washington con Europa. Si Estados Unidos optara por reducir su implicación y presencia en el continente, Bosnia y Herzegovina cuya estabilidad institucional y capacidad de gobernanza efectiva han dependido del apoyo internacional desde la década de 1990 podría verse gravemente afectada. Además, la intención implícita en la NSS de intervenir en la política interna europea generó una inquietud considerable en todo el continente.

En el próximo año, Bosnia y Herzegovina deberá adaptarse a posibles cambios en la política estadounidense y, al mismo tiempo, avanzar en su propia agenda interna. Sarajevo debería, por ejemplo, aspirar a implementar reformas constitucionales clave y demostrar su capacidad para completar grandes proyectos de infraestructura. Uno de los proyectos que pondrá a prueba esta capacidad es el gasoducto de interconexión sur propuesto entre Estados Unidos y Bosnia, que permitiría importar gas a través de Serbia, reducir la dependencia energética del país respecto a Rusia y concluir en Croacia. Si se estructura adecuadamente, este gasoducto podría fortalecer las instituciones bosnias y constituir un ejemplo sólido de un enfoque que tenga en cuenta las preocupaciones de las minorías étnicas sin quedar subordinado a sus exigencias.

Serbia

Serbia se ha visto sacudida por protestas estudiantiles continuas desde noviembre de 2024. Estas manifestaciones comenzaron tras el colapso del techo de una estación de tren en Novi Sad, que causó la muerte de dieciséis personas y que los manifestantes consideran una tragedia evitable derivada de la corrupción estatal. Aún no está claro si la exigencia de elecciones anticipadas será atendida, aunque el presidente Aleksandar Vučić ha aludido públicamente a esa posibilidad.

Aunque la Unión Europea ha mostrado más paciencia con Vučić de lo que muchos esperaban en Serbia, a lo largo de 2025 las declaraciones de Bruselas sobre la gestión de las protestas por parte de Belgrado —calificada por algunos como potencialmente antidemocrática— se endurecieron progresivamente. Si Vučić no aborda de manera significativa tanto las protestas como los problemas estructurales que las subyacen, es probable que estas críticas europeas continúen en 2026. No obstante, el enfoque de Washington hacia Belgrado podría diferir del de Bruselas. En septiembre de 2025, la administración Trump se comprometió a iniciar un nuevo diálogo estratégico entre Estados Unidos y Serbia, enviando así el mensaje de que estaba dispuesta a trabajar conjuntamente sobre la base del entendimiento mutuo.

Otro acontecimiento clave a seguir de cerca en 2026 será el intento de Serbia de retirar a la empresa petrolera estatal rusa Gazprom —objeto de sanciones energéticas estadounidenses contra Rusia en octubre de 2025— de la refinería Naftna Industrija Srbije (NIS) en Pančevo. La eliminación del control de Gazprom sobre NIS es de importancia crítica para la seguridad energética y la autonomía estratégica de Serbia. Si esta venta no se concreta, Rusia mantendría un control de facto sobre la infraestructura energética serbia, y Belgrado seguiría siendo un objetivo tanto de Estados Unidos como de Europa en el marco de las sanciones energéticas. Washington concedió a Serbia un plazo hasta el 24 de marzo para encontrar un comprador alternativo. En este contexto, el grupo húngaro MOL anunció el 19 de enero que había alcanzado un acuerdo provisional para adquirir la participación mayoritaria de Gazprom Neft.

Albania

Albania, junto con Montenegro, seguirá siendo uno de los países que encabezan el proceso de adhesión a la Unión Europea en 2026. En Tirana, las expectativas de que las negociaciones puedan concluir en 2027 son elevadas. El país también se prepara para acoger la Cumbre de la OTAN de 2027.

Sin embargo, los escándalos de corrupción surgidos entre las élites gobernantes de Albania amenazan con obstaculizar su proceso de adhesión. El año pasado, el alcalde de Tirana, Erion Veliaj, fue condenado por corrupción y blanqueo de capitales, mientras que las acusaciones de corrupción contra la ex viceprimera ministra Belinda Balluku llevaron a su suspensión temporal del cargo. Por otro lado, la principal institución digital y de tecnologías de la información del gobierno, la Agencia Nacional para la Sociedad de la Información (AKSHI), está siendo investigada por presuntas irregularidades en licitaciones públicas.

Estos acontecimientos ponen de relieve los retos fundamentales a los que se enfrenta Albania en la lucha contra la corrupción, así como el conflicto cada vez más profundo entre las instituciones anticorrupción del país y los intereses políticos y económicos arraigados. Aunque las negociaciones del primer ministro Edi Rama con la UE han sido eficaces hasta ahora, los recientes escándalos someterán a su gobierno a una presión más intensa por parte de Bruselas y podrían ralentizar el calendario de adhesión del país.

Kosovo

El primer ministro Albin Kurti encabeza un gobierno interino cada vez más rígido, mientras que las relaciones con Washington muestran una tendencia al deterioro. En septiembre de 2025, Estados Unidos suspendió el diálogo estratégico Estados Unidos–Kosovo, que constituía la principal plataforma de relación con Pristina. La administración Trump explicó esta decisión por dos motivos: en primer lugar, el gobierno de Kurti no logró avances medibles en la creación de la Asociación de Municipios de Mayoría Serbia en el norte de Kosovo, prevista en el Acuerdo de Ohrid de 2023, mediado por la UE entre Pristina y Belgrado; en segundo lugar, Kurti no consiguió formar un gobierno de coalición tras la victoria electoral de su partido en febrero de ese mismo año.

Tras las elecciones parlamentarias anticipadas celebradas en diciembre pasado, el partido Vetëvendosje de Kurti seguirá necesitando el apoyo de socios de coalición para formar gobierno; sin embargo, el aumento del número de escaños obtenidos en el nuevo parlamento facilitará este proceso en comparación con las elecciones de febrero de 2025. Las elecciones presidenciales previstas para marzo de este año ofrecen otra oportunidad para superar el estancamiento político en Pristina. La actual presidenta, Vjosa Osmani, reconocida por sus esfuerzos positivos para trabajar en armonía con la comunidad internacional y fomentar la cooperación, ha anunciado su candidatura a la reelección.

Montenegro

En 2025, Montenegro reforzó sus vínculos con Europa, amplió su desarrollo económico y consolidó su postura en materia de seguridad y defensa. Cerró varios capítulos de negociación con la UE, acogió una oficina del Banco Europeo de Inversiones y contribuyó a los esfuerzos de la OTAN y de Europa para contrarrestar la agresión rusa en Ucrania.

Entre los países de los Balcanes Occidentales, Montenegro es considerado el candidato más fuerte para la próxima adhesión a la UE. Aunque los informes de la Comisión Europea sobre los Balcanes Occidentales en 2025 se centraron más en los desafíos que en los logros, Montenegro continúa avanzando en reformas estructurales, ampliando las oportunidades de inversión y modernizando su capacidad militar. El próximo Paquete de Ampliación de la UE, cuya publicación se espera a finales de 2026, ofrecerá otra oportunidad para que Bruselas evalúe los avances de Podgorica.

De cara al futuro, se espera que Montenegro siga desempeñando un papel de liderazgo tanto a nivel europeo como regional. En junio, acogerá la Cumbre UE–Balcanes Occidentales, centrada en la ampliación y el proceso de adhesión. A lo largo de 2026, presidirá las reuniones y actividades del Proceso de Berlín, liderado por Alemania y orientado a impulsar la integración económica en los Balcanes Occidentales. A partir de noviembre, Montenegro asumirá además la presidencia del Comité de Ministros del Consejo de Europa, un cargo influyente que le permitirá marcar la agenda del Consejo, promover iniciativas y ejercer liderazgo en cuestiones políticas sensibles.

Macedonia Del Norte

Macedonia del Norte logró en 2025 avances limitados pero graduales en su proceso de adhesión a la Unión Europea. Según el informe del Paquete de Ampliación de 2025, el país registró algunos progresos en el Estado de derecho, la reforma de la administración pública y el funcionamiento de las instituciones democráticas. Sin embargo, Skopie mantiene una perspectiva comprensiblemente pesimista, al considerar que el proceso de adhesión a la UE está determinado más por el peso político que por la capacidad técnica.

En 2019, el país implementó el Acuerdo de Prespa, cambiando su nombre oficial a “República de Macedonia del Norte”, lo que llevó a Grecia a retirar su amenaza de veto a la candidatura del país. No obstante, Macedonia del Norte aún debe cumplir los requisitos de un acuerdo aceptado en 2022 bajo el liderazgo de Francia, que impone obligaciones adicionales para reconocer a la minoría búlgara en la Constitución, con el fin de atender las objeciones de Bulgaria.

Los resultados de las elecciones municipales celebradas a finales de 2025, incluida la capital Skopie, reforzaron el impulso político del primer ministro Hristijan Mickoski. Dado este contexto, resulta poco probable que Skopie impulse en el próximo año reformas constitucionales impopulares entre la población. Por otro lado, la inestabilidad política en Bulgaria tampoco facilita el proceso, ya que se espera que a comienzos de 2026 se celebren elecciones parlamentarias anticipadas por octava vez en cinco años. Considerando todos estos factores, la probabilidad de que Macedonia del Norte logre avances significativos o muestre una voluntad política firme para el cambio en este ámbito parece extremadamente baja.

Fuente:https://www.atlanticcouncil.org/blogs/2026-will-be-a-big-year-in-the-western-balkans-heres-what-to-watch/